Se entusiasmaron ayer los movileros papapales con las críticas de Francisco a los lobbies de gays y avaros, pero le quitaron importancia a la denuncia que hizo del lobby de los masones. El papa Bergoglio es un jesuita y esa orden se caracterizó en el pasado por el combate doctrinario a la masonería. Esta institución, por su lado, siempre consideró a los jesuitas como el costado más oscurantista de la Iglesia. Bergoglio, al mencionar al lobby masón echó mano a uno de los artículos de fe de la orden de San Ignacio que preocupará a los masones que hacen esfuerzos hace décadas para explicar que esa visión negativa que forjaron los jesuitas de las logias es algo del pasado. Un salto atrás en boca de un Papa que se ha convertido pocos meses en un vocero global a quien se le atiende cada palabra que dice. Le responderán los masones.
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