3 de enero 2013 - 00:00

Lescano, pro Gobierno, le baja el precio a un acuerdo de salarios

Oscar Lescano
Oscar Lescano
Los sindicatos alineados con el Gobierno esperan una señal de Cristina de Kirchner para atenuar sus reclamos en las negociaciones salariales de este año. De otro modo, dijeron que no habrá forma de evitar demandas en torno al 25 por ciento o superiores, como ya sugirieron los gremios opositores. El gesto del oficialismo debería concretarse antes de la ronda de paritarias y necesariamente debería apuntar a los dos extremos de la pirámide salarial: los trabajadores alcanzados por Ganancias y los que perciben asignaciones familiares.

Incluso los sindicalistas más afines a la Casa Rosada reconocieron que no tendría demasiado efecto un adelantamiento de la convocatoria al Consejo del Salario Mínimo (de modo de fijar una guía para el resto de las paritarias), como sugirieron algunos dirigentes y funcionarios, de no haber una compensación vía impositiva o salario familiar.

La ronda de negociaciones que en lo grueso arranca en marzo ya tiene, sin embargo, dos potenciales referencias: la discusión de los bancarios, que plantearon una suba del 25%, y la de los docentes, que en el caso de los bonaerenses comenzará el 14 de enero con una pauta similar o mayor. Esos porcentajes conspiran con la idea que circula en el Gobierno respecto de un tope máximo de 20 por ciento para los aumentos de este año.

Mientras tanto, en el Ejecutivo parecieron abandonar la idea que impulsó el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, sobre un eventual pacto de precios y salarios para este año. A las dudas iniciales de los sindicalistas de la CGT oficialista, que encabeza Antonio Caló, se sumaron las palabras de la propia Cristina de Kirchner cuando recibió a ese sector antes de fin de año: allí les dijo que no creía en los grandes acuerdos y que, en cambio, confiaba en la responsabilidad de los dirigentes. Incluso les recordó la condición común de peronistas.

Vacaciones

Tanto en la CGT de Caló como en la de Hugo Moyano ayer eran mayoría los que habían iniciado sus vacaciones. Una muestra más de que el próximo movimiento deberá darlo el Gobierno si es que prevé encarrilar de alguna manera las paritarias. Pero mientras el camionero usará el receso para planificar futuras protestas con la todavía vigente alianza con la CTA de Pablo Micheli, en la CGT oficialista estarán a la espera de un llamado de la Casa Rosada.

Oscar Lescano, del sindicato de Luz y Fuerza y referente de los «gordos» de la CGT de Caló, dijo ayer públicamente lo que la mayoría de sus colegas confiesa en reserva: negó la opción de un tope para los salarios de este año y marcó como prioridad la modificación del Impuesto a las Ganancias.

«Nuestra paritaria empieza en enero; uno no sabe con qué se va a encontrar, no tengo ninguna noticia de que desde el Ministerio de Trabajo se haya decidido un porcentaje del 20 por ciento; lo que sí sé es que vamos con el tema de Ganancias», advirtió por radio Lescano. El dirigente admitió que de practicarse una rebaja en el gravamen habría margen para aceptar incrementos salariales en torno del 20 por ciento, pero incluso ese escenario lo supeditó a una revisión para la segunda mitad del año en función del comportamiento de los precios.

Dejá tu comentario