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Ley de Acefalía se aplica sólo para cumbre de Panamá
Julián Domínguez y Beatriz Rojkés de Alperovich
Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados, viajará mañana a Panamá. No sólo lo espera allí una reunión del Parlamento Latinoamericano, tema que obliga su presencia, sino también oficiará de jefe de Estado sustituto en la XXIII Cumbre Iberoamericana que reúne a toda Latinoamérica y es el foro donde el rey Juan Carlos suele pasearse como jefe supremo.
En rigor, Amado Boudou debió haber representado al país en esa megacumbre de jefes de Estado que, por otra parte, registra bajas múltiples, más allá de la de Cristina de Kirchner. A pesar de eso, la cumbre implica un movimiento respetable de mandatarios como para tenerla en cuenta y, aunque algo mustia políticamente hablando, suele ser en cada edición la reunión de jefes de Estado iberoamericanos de más peso.
La decisión del viaje de Domínguez a Panamá para representar al país en lugar de Boudou salió directamente de Olivos y la Casa Rosada. Fue Oscar Parrilli quien le pidió a Domínguez que viajara.
Ese movimiento tiene su explicación: si Boudou hubiera representado al país, el Gobierno tendría que haber activado la Ley de Acefalía y hacer asumir la presidencia a Beatriz Rojkés de Alperovich, quien como presidente provisional del Senado es la segunda en la línea de sucesión presidencial de acuerdo con la Ley de Acefalía vigente.
No hubiera sido la primera vez: en mayo de 2012 Rojkés de Alperovich asumió la presidencia cuando Cristina de Kirchner viajó a Angola (para el tour comercial que le organizó Guillermo Moreno), mientras que Amado Boudou estaba en Ginebra, Suiza, recibiendo un premio que la Unión Internacional de Telecomunicaciones le había otorgado a la Presidente.
Para el estado de cosas que vive el kirchnerismo, lo mejor fue despachar a Panamá otro delfín presidencial y ahorrarse una segunda asunción presidencial de Boudou. La elección, entonces, fue dejar al vicepresidente a cargo del Poder Ejecutivo, como legalmente lo está desde el 7 de octubre pasado.
Hubo un solo cambio en la línea sucesoria, siguiendo el juego presidencial: a Panamá viaja Domínguez, que está tercero detrás de la Presidente de acuerdo con la Ley de Acefalía, y no Rojkés de Alperovich, que últimanente cultiva un perfil más bajo.
El jefe de Diputados se ganó así aparecer en la foto de familia final de la cumbre con el príncipe Felipe y Mariano Rajoy, por ejemplo. Hay otros casos en los que también aparecerán suplentes.
Además del rey, que se recupera de otra operación de cadera, la ola de elecciones que habrá este año en Latinoamérica conspiró contra esa cumbre.
El chileno Sebastián Piñera no será de la partida, tampoco la brasileña Dilma Rousseff, ni el cubano Raúl Castro o el uruguayo José Mujica, sin contar el caso de Cristina de Kirchner y la operación por el hematoma cerebral. Al foro también pueden faltarle el venezolano Nicolás Maduro, no confirmaron el ecuatoriano Rafael Correa, ni el nicaragüense Daniel Ortega. La cumbre corre así peligro de jugarse en buena parte con suplentes.
Antes que ese paseo presidencial, Domínguez inaugurará, con otros jefes de Estado, la sede permanente del Parlamento Latinoamericano en la capital panameña (donde se les sumará el ex Martín Torrijos), meca caribeña de ahora en más para legisladores locales.


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