Limbo afgano: EE.UU. se inspira en Gorbachov

Edición Impresa

Washington - Apenas dos meses después de haber llegado a la Casa Blanca, Barack Obama está a punto de cerrar la nueva estrategia de Estados Unidos para la guerra de Afganistán. Una estrategia que será anunciada esta semana y que contiene variaciones significativas con respecto a lo que el Presidente prometió durante la campaña electoral.
El plan es obra del coronel australiano David Kilcullen, que ya fue el cerebro de la escalada de EE.UU. en Irak, que ha logrado reducir la violencia en ese país. Kilcullen, que trabaja para el Pentágono, aunque su sueldo se lo paga el contribuyente australiano -una práctica conocida como secondment, muy habitual en organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional-, ha convencido a Obama de que EE.UU. debe aplazar hasta después del verano (boreal) nuevos envíos de más soldados.
Otras sorpresas que, según la prensa de EE.UU., incluye el plan es que Washington tampoco va a pedir a sus aliados europeos un aumento inmediato de tropas de combate en el país, sino el envío masivo de instructores para que la Policía y las Fuerzas Armadas afganas sean capaces de combatir a los talibanes y a sus aliados de Al Qaeda.
Es un plan de resultado incierto.
En buena medida, es un calco de lo que hizo la Unión Soviética en Afganistán a partir de 1985, cuando Mijail Gorbachov trató de llevar a cabo una escalada que inclinara la guerra a su favor. Entonces, Gorbachov reforzó el Ejército afgano, fomentó las divisiones entre la resistencia y envió a las tropas soviéticas a combatir a áreas rurales. Pero las guerrillas acabaron tomando el poder en 1992, aunque lo cierto es que el régimen comunista afgano sólo se desmoronó tras el colapso de la Unión Soviética. Estas son las líneas maestras del plan de Obama para ganar Afganistán:
Aplazar el aumento de tropas. El Pentágono y Obama habían acordado aumentar en 30.000 el número de soldados estadounidenses en Afganistán, y hace cinco semanas el Presidente decidió enviar 17.000 efectivos. Pero ahora todo indica que Washington va a esperar después de las elecciones afganas del 20 de agosto a llevar a cabo otra escalada para evitar que sus soldados agraven la crisis política que ya está atravesando el país. No obstante, EE.UU. podría enviar una brigada (5.000 soldados) dedicada exclusivamente a entrenar al Ejército y la Policía afganos.
Enviar a más funcionarios. Washington planea enviar cientos de funcionarios -sobre todo expertos en desarrollo y en resolución de conflictos- por todo Afganistán para que busquen alternativas al cultivo de opio -una de las principales fuentes de financiación de los talibanes-, combatan la corrupción a nivel local y generen crecimiento económico. El problema es que al atacar el tráfico de drogas y la corrupción, Estados Unidos corre el peligro de enfrentarse a sus propios aliados.
Incrementar los efectivos afganos. En la actualidad, la Policía y el Ejército afganos cuentan con unos 160.000 efectivos. EE.UU. quiere que esa cifra aumente a 400.000 en cinco años.
Descentralizar a los soldados de EE.UU. Hasta ahora, las tropas estadounidenses han estado en grandes bases, sobre todo en la región de Kabul, de donde salían ocasionalmente para lanzar ofensivas en áreas rurales que se encuentran bajo control de los talibanes. A partir de ahora, estarán diseminadas en cientos de puestos de combate, muchos de ellos en áreas remotas.
Ayuda económica europea. Estados Unidos pedirá a Europa que envíe más ayuda económica y más instructores para la Policía y el Ejército afganos. Francia ya ha ofrecido este fin de semana gendarmes para Afganistán.
Mayor uso de tropas de tierra. Sería en detrimento de la Fuerza Aérea. Los soldados de EE.UU. en Afganistán piden bombardeos siempre que son atacados. Pero los aviones frecuentemente causan daños masivos entre la población civil, lo que a su vez aumenta el apoyo a los integristas y crea lo que Kilcullen llama «guerrilleros por accidente», es decir, civiles que acaban tomando las armas cuando su familia o sus propiedades sufren los efectos de los ataques de los invasores.

Dejá tu comentario