Washington - EE.UU. lucha para mantener el apoyo internacional ante la amenaza nuclear de Corea del Norte, pero su esfuerzo por ahora no recoge los resultados esperados, ya que Rusia advirtió que las sanciones contra Pyonyang fracasaron y China se negó a dialogar sobre un embargo petrolero.
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Washington advirtió que Corea del Norte será "totalmente destruida" tras la tercera prueba norcoreana el miércoles de un misil balístico intercontinental (ICBM), que se cree es capaz de alcanzar cualquier punto de EE.UU.
El nuevo ensayo fue una señal de que los esfuerzos del gobierno de Donald Trump para aislar al dictador norcoreano Kim Jong-Un, golpear su economía y forzarlo a negociar han fracasado. También puso fin a un "impasse" de dos meses sin pruebas de misiles norcoreanos, los que había despertado esperanzas de un inicio de conversaciones.
Washington respondió pidiendo sanciones más duras contra el régimen comunista durante una reunión del Consejo de Seguridad el miércoles, mientras Trump comenzó ayer a quejarse de China.
"El enviado chino, que acaba de regresar de Corea del Norte, parece no haber tenido ningún impacto en el 'pequeño hombre cohete'", escribió el mandatario en Twitter, aludiendo Kim, a quien también calificó de "cachorro enfermo" y a quien amenazó con más sanciones.
El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, cuya posición en el gabinete es precaria (ver página 19) reiteró un llamado a favor del embargo petrolero al recibir en Washington a su homólogo de Alemania, Sigmar Gabriel, quien anunció el retiro de personal diplomático alemán de Pyongyang para aumentar la "presión".
"Los chinos están haciendo mucho, pero realmente les pedimos que corten más el suministro de petróleo", dijo Tillerson. La embajadora de Washington ante la ONU, Nikki Haley, dijo que Trump había hablado con el presidente chino, Xi Jinping, y lo había instado a dar ese paso.
EE.UU. ya presionó por un embargo petróleo a los norcoreanos después de que probara en septiembre su más poderosa bomba nuclear hasta esa fecha, pero retiró esta demanda en las negociaciones con China para una resolución.
Pero el Ministerio de Relaciones Exteriores de China eludió las preguntas sobre el llamado estadounidense a un embargo petrolero, y su portavoz, Geng Shuang, se limitó a decir a los periodistas que Pekín acata las resoluciones de la ONU y respalda la desnuclearización de la península coreana.