El plantel posa con el objeto de deseo. Cumplida la salvación, los jugadores de Racing fueron premiados con una valiosa camioneta.
Luego de evitar el descenso y la Promoción, en Racing domina la distensión. Cumplidos los objetivos trazados al inicio de la temporada, el buen clima se percibe en Avellaneda y ayer se potenció aún más con la llegada del premio mayor para los jugadores. Una reluciente camioneta importada color negro, regalo del controvertido ex presidente del club Daniel Lalín, fue el obsequio que recibieron los futbolistas, gestionado desde un principio por el entrenador, Ricardo Caruso Lombardi.
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La camioneta, que llegó sobre un trailer, lució sobre el playón, junto al estadio. Valuada en 36 mil dólares, el plantel optó por venderla y repartir el dinero entre los jugadores que mantuvieron a Racing en la máxima categoría del fútbol argentino.
A pesar de no contar con el visto bueno de los socios, quienes le otorgaron el 11 por ciento de los votos en la elección del año pasado, Lalín aprovechó el tiempo para hacerse notar por Avellaneda. «Lo importante en Racing es Racing. Vinimos a cumplir una promesa que hicimos en un momento difícil. Nos comprometimos después del 4-1 con Tigre. Los muchachos pusieron voluntad y salieron adelante», arguyó el dirigente, abrigado por una vistosa bufanda y fumando un habano. El presidente del club, Rodolfo Molina, recibió a su antecesor y sostuvo que quiere «un club de puertas abiertas y necesitamos mucha ayuda. Racing es de los socios y tanto ellos como los simpatizantes pueden darle algo al club. Si creen que este hecho tiene trascendencia política están equivocados».
Con respecto al mercado de pases, confirmadas las ventas de Franco Zuculini a Hoffenheim, de Alemania, y de José Shaffer a Benfica, de Portugal, Molina sostuvo que está gestionando por la opción de Lucas Aveldaño, con Atlético Rafaela, y por la del arquero Pablo Migliore, con Boca.
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