21 de marzo 2016 - 00:00

Llegó Obama a Cuba para sellar una histórica reconciliación

Barack Obama llegó acompañado de su familia a La Habana para una histórica visita con la que espera convertir en irreversible la normalización de las relaciones con Cuba.
Barack Obama llegó acompañado de su familia a La Habana para una histórica visita con la que espera convertir en irreversible la normalización de las relaciones con Cuba.
La Habana - El presidente estadounidense, Barack Obama, inició ayer su visita histórica a Cuba, uno de los últimos bastiones del comunismo, y país con el que desea pasar la página de más de cinco décadas de fuerte antagonismo fortaleciendo el intercambio comercial pero manteniendo el reclamo por la situación de los derechos humanos.

Obama llegó al aeropuerto José Martí de La Habana, acompañado de su esposa, Michelle, sus dos hijas y su suegra, Marian Robinson. Allí, una comitiva encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, y la encargada de las negociaciones bilaterales, Josefina Vidal, lo recibió bajo la lluvia.

La ausencia de Raúl Castro fue criticada por el favorito en la interna republicana Donald Trump. "¡Guau! El presidente Obama acaba de aterrizar en Cuba, una gran cosa, y Raúl Castro ni siquiera estaba allí para recibirlo. Recibió al Papa y a otros. No hay respeto", escribió el magnate en Twitter.

El presidente estadounidense dejó claro su deseo de encontrar al pueblo cubano, y de paso consolidar la nueva relación con su par cubano, en la senda del espectacular acercamiento iniciado el 17 de diciembre de 2014.

En un encuentro con el personal de la embajada de su país en la isla, incluidos los hijos de los funcionarios, destacó el carácter "histórico" de su visita aunque consideró que es sólo "un primer paso" y expresó su deseo de que cuando los niños presentes crezcan "vean como algo natural que un presidente de Estados Unidos esté de visita". "Es maravilloso estar en Cuba", subrayó.

Apenas dos horas después de aterrizar en la isla, la familia Obama recorrió La Habana Vieja donde visitaron la Plaza de Armas guiados por Eusebio Leal, el historiador oficial de la ciudad. También visitaron el interior del Palacio de los Capitanes Generales, que fue el edificio del antiguo Gobierno colonial y que ahora alberga el Museo de la Ciudad.

En un momento del recorrido, Obama se acercó a saludar a algunos de los cubanos que se congregaron, a pesar de la lluvia, en las calles aledañas a la Catedral donde se reunió con el cardenal Jaime Ortega, quien tuvo una participación en los primeros contactos para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas del que participó activamente luego el papa Francisco.

La visita, que se extenderá hasta mañana cuando seguirá viaje a la Argentina, servirá también para que el mandatario estadounidense refuerce la imagen de un Estados Unidos diferente al que por décadas promovió intervenciones y consideró a América Latina como su patio trasero.

"Nosotros queremos hacer el proceso de normalización irreversible", dijo en la semana el asesor adjunto de seguridad nacional de Estados Unidos, Ben Rhodes, en Washington.

Hoy, después de depositar una ofrenda floral al héroe nacional cubano José Martí en la Plaza de la Revolución, Obama se reunirá con Castro en el Palacio de la Revolución donde el tema de los derechos humanos y las libertades políticas estará en la agenda.

Por la tarde celebrará un foro con representantes del emergente sector privado de la isla. El encuentro en el espacio artístico Fábrica de Arte Cubano es uno de los eventos con los que Obama quiere mostrar su apoyo a la apertura económica del Gobierno cubano.

Mañana, en tanto, conversará con disidentes, un gesto hasta hace poco tiempo impensable que pudiese ocurrir en la misma Habana. No obstante, ayer, poco antes de su arribo, un grupo perteneciente a las Damas de Blanco fue detenido (ver Contratapa).

También dirigirá un discurso al pueblo cubano desde el Gran Teatro de La Habana que será trasmitido en directo por la televisión.

Aunque no puede anular el embargo económico contra Cuba vigente desde 1962, pues es una atribución del Congreso que domina actualmente la oposición republicana, Obama decretó una serie de medidas de alivio a las restricciones.

El levantamiento del embargo, que cada año es solicitado por Naciones Unidas, es también la principal demanda de Castro, que le atribuye buena parte de sus penurias económicas.

Además, las empresas estadounidenses están ávidas por hacer negocios en Cuba por eso además de decenas de congresistas republicanos y demócratas, la comitiva que acompaña a Obama está conformada por directivos de empresas de diversos sectores, entre ellos hotelero, gastronómico y tecnológico.

Pese a sus diferencias, Obama y Castro encontraron el escenario ideal para mostrar las coincidencias de los dos países: el partido de béisbol entre la selección de Cuba y el Tampa Bay de las Grandes Ligas en el que son esperados ambos mañana en el Estadio Latinoamericano.

La visita de Obama fue muy esperada por los cubanos, que vieron a su Gobierno sobrevivir a 10 mandatarios estadounidenses.

Los carteles de bienvenida con imágenes del mandatario estadounidense junto a su par cubano decoraban La Habana Vieja y los locales y turistas posaban junto a ellos para tomarse fotos.

"Es un acontecimiento que va a pasar muchos años y no se volverá a producir", dijo Mario Alemán, un carpintero 52 años que esperaba poder ver a Obama en el centro de la ciudad. "Es muy emocionante. ¡Viva Obama!", expresó con el brazo izquierdo apuntando al cielo nublado.

Agencias AFP, Reuters, EFE, DPA y ANSA