4 de marzo 2011 - 00:00

Lo mismo, con otro signo

Lo mismo, con otro signo
Nada cambió de modo importante, en las condiciones que poseen calibre para modificar lo anterior, salvo esa serie de «datitos» que tan bien saben utilizar los muchachos de Wall Street. Para realizar la «alquimia» de convertir plomo, en oro. Pero, el mundo de los mercados de riesgo que había visto una rueda de flojedad durante el miércoles, pasó a tener renovados bríos para borrar las bajas y dar aumentos en todas las regiones. El Dow Jones con aumento de más del 1,5%, los europeos obrando por simpatía y atando lo suyo a la belleza americana, mejorando en torno del 1%. Al llegar a nuestra región, el Bovespa se rehabilitó todavía más -ya que había eludido la baja- y anotándose con el 1,3% de aumento.

En Buenos Aires no se quedaron atrás, si bien lo único que varió fue el signo del saldo alcanzado. Un desarrollo sumamente trabajoso de sobrellevar, por la escasez de negocios, donde con bastante poco -bien ubicado- se podía conseguir bastante, de parte de las intenciones alcistas. En el índice mayor se culminó con un 1,4% de repunte, rozando el 2% en cuanto a la lista de las de sede local, con diferencias generales que tuvieron a «57» papeles con positivo, contra sólo «21» en descenso.

El Merval principal siempre se mantuvo por encima del cierre anterior, con un máximo en «3.474» y en lo que fue la señal más optimista: culminando en la cresta de la ola, en desempeño que se fue consolidando con el correr de las horas.

G. Galicia y Pampa se hicieron cargo de su rol principal, dentro del índice ponderado, trepando más del 2% en cada caso, con Tenaris más retenida y con suba de sólo el 1,2%. El movimiento inducido, de modo manifiesto desde la copia de lo exterior, contó con la pobreza de órdenes acostumbrada por estos tiempos. Inclusive en retroceso, para hacer base en nada más que $ 40 millones efectivos. Los mismos que sirvieron para la defensa, achicando oferta, ayer fue propicio para que una débil demanda lograra -con terreno liberado- marcar saldos, en la otra dirección. La Bolsa, una veleta.

Dejá tu comentario