Lo peor, los reguladores

Edición Impresa

El viernes mencionábamos que Ben Bernake, una persona de modesta fortuna (no más de u$s 2.3 millones según su última declaración), ha mantenido un fortísimo conflicto de intereses que lo incentiva a evitar la suba de las tasas y a seguir alimentando el rally accionario. En lo personal no dudamos de la honradez material de Bernanke, pero éste no es el punto, sino que el conflicto existe y que de tomar medidas contrarias a las que ha venido tomando para estimular la economía, bien podría perder la mitad de su dinero. La presión de los reguladores y los políticos para que los intermediarios, analistas y grandes inversores hagan más transparentes su accionar -lo que es muy distinto a controlarlos y restringirlos- es algo público y muy bienvenido ya que reduce el «riesgo de mercado». Pero estos mismo reguladores y políticos no han avanzado y en muchos casos retrocedieron (alguna nueva ley de corte fascista para cierto mercado de capitales) incrementando el riesgo sistémico al hacer más opaco su accionar (cuando un intermediario o empresa tiene un conflicto de interés, «joroba» a sus clientes o inversores; cuando un regulador o un político lo tiene, «joroba» a todo el mercado y a la sociedad). Cuando en 2008 la Fed rescató a AIG y a General Electric, Bill Dudley, uno de los gobernadores más ricos de la entidad y el que más participó en la operación, mantenía una posición significativa en ambas empresas. Dudley no se excusó, escudado en que el secretario Geithner le dio un»waiver». Pero cuando el asunto se filtró a la prensa, la Fed tuvo que reconocer el conflicto y le ordenó vender su tenencia en 2010 y 2011. Con el mayor volumen mensual de dinero desde 1996 entrando fondos de acciones, el viernes el Dow saltó 1,08% a 14.009,79 puntos.

Dejá tu comentario