En un detallado informe realizado por juristas de renombre internacional liderados por el brasileño Sergio Pinheiro, la comisión señaló que "las fuerzas gubernamentales y progubernamentales (milicias afines al régimen sirio) siguen realizando amplios ataques contra la población civil, perpetrando asesinatos, torturas, violaciones y desapariciones forzadas consideradas crímenes contra la humanidad".
A las fuerzas antigubernamentales se las acusa de crímenes de guerra similares, así como de haber sitiado y bombardeado de manera indiscriminada barrios civiles.
Los miembros de la comisión afirmaron que el fracaso de una solución política a la guerra civil no sólo llevó a "una mayor intransigencia" de los dos bandos enfrentados sino también "a extenderla, con nuevos actos y crímenes antes inimaginables".
"Optar por una acción militar en Siria intensificará el sufrimiento de los civiles dentro del país y servirá para que un arreglo quede fuera de alcance", agregan.
Entre los crímenes que relata, el texto sostiene que "la violencia sexual" juega un rol predominante y que "ocurre en redadas, puestos de control, centros de detención y prisiones en todo el país".
"La amenaza de la violación es usada para aterrorizar y castigar a las mujeres, hombres y niños percibidos como de la oposición", según el documento, que agrega que la tortura es habitual. "El dolor y sufrimiento severo, físico y mental, se infligen deliberadamente para obtener información o confesiones, como castigo", indica.
En una prisión en Alepo, las milicias rebeldes colocaron a los detenidos en un hoyo de 1,5 metro de alto, que cubrían con una plancha de metal durante dos días. En la misma zona, un batallón denominado Sadam Husein forzaba a los capturados a doblarse para entrar en un neumático para luego golpearlos con palos.
En este dossier, que recopila información sobre los hechos más graves ocurridos entre el 15 de mayo y el 15 de julio, se hace una referencia aparte a los grupos armados kurdos -que operan en el norte de Siria- y los responsabiliza de reclutar y utilizar a menores, a partir de 14 años, como soldados.
El reporte de la ONU documentó nueve matanzas masivas y atribuyó ocho de ellas al régimen sirio.
Las matanzas en Al Baida y Ras al Naba, dos bolsones rebeldes rodeados por pueblos leales a Al Asad, enviaron un escalofriante mensaje del precio a pagar por respaldar a los insurgentes.
En Al Baida murieron entre 150 y 250 civiles, incluyendo 30 mujeres, aparentemente ejecutadas, que fueron encontradas en una casa. El informe agregó que rebeldes armados no estaban activos en la zona en ese momento.
Un día después, cientos de civiles intentaron huir del pueblo vecino de Ras al Naba pero fueron rechazados en los puestos de control. Fuerzas del Gobierno bombardearon la localidad y luego ingresaron las milicias. "Mientras entraban en el pueblo, civiles fueron capturados y ejecutados", indicó el texto.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró ayer que las "atrocidades" cometidas en Siria representan un "fracaso colectivo" de la comunidad internacional, el cual "pesará duramente sobre la reputación de la ONU y de sus Estados miembro".
El informe confirma que la fuerzas de Al Asad recuperaron el control de ciudades y centros económicos importantes en el país, con excepción de Alepo que sigue bajo control de los rebeldes, y que la oposición se radicalizó por la infiltración de combatientes extranjeros, además de destacar la importancia que ganaron los grupos extremistas, algunos de los cuales están en listas internacionales de organizaciones terroristas.
El contenido del documento -junto con una actualización de los hechos más recientes- será presentado por la comisión el próximo lunes en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
| Agencias EFE, Reuters, ANSA y DPA |


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