20 de junio 2014 - 00:00

Lo que le faltaba a Ucrania: sin gas, ahora sufre por el efecto tango

 Muchos consideran que el enredo judicial con los fondos buitre no tendrá ningún efecto contagio. Algo así como si todos estuvieran vacunados contra un default argentino. Pero lo cierto es que el ruido generado ya comenzó a influir en terceros países. El más afectado, por ahora, resulta ser la castigada Ucrania, a la que el presidente ruso Vladímir Putin le cortó el suministro de gas el lunes pasado.

Ocurre que mientras el Gobierno argentino debate cómo encarar la sentencia del juez Griesa a favor de los buitres, los inversores externos evalúan la activación de los seguros contra default (CDS) en caso de que se violen las condiciones de emisión bajo ley extranjera. Por ello, el mercado aguarda ahora a ver cuándo volverá el desfile de la cesación de pagos criolla, tras el default técnico griego de dos años atrás.

Sin embargo, la próxima reestructuración de deuda soberana puede no venir de la Argentina, y sí de Ucrania, que ya comenzó a negociar con los acreedores un canje de la deuda externa. Por desgracia para el país europeo, este intento de una reestructuración voluntaria viene en el peor momento posible. En medio del tsunami argentino.

Ucrania inició conversaciones con los acreedores sobre la reestructuración de sus deudas en moneda extranjera, aunque algunos analistas consideran que si bien las finanzas públicas ucranianas se han deteriorado, es muy pronto como para sentarse a negociar un canje de deuda. Según rumores vinculados a las conversaciones, los negociadores ucranianos, no impondrían quita a los bonistas en la reestructuración para lograr la mayoría en el acuerdo de canje. Es que la experiencia desgastadora de la reestructuración griega reflejó la incapacidad para alcanzar un alto nivel de adhesión al canje detonando un evento de incumplimiento. Un escenario probable para conseguir la mayoría de los bonistas a un canje voluntario es extender el vencimiento como una de las fuentes de financiamiento. La clave pasa por si la reestructuración de la ahora menos solvente Ucrania, que perdió sus regiones orientales industriales "separatistas" y ya no es capaz de cumplir con su deuda, se lleva a cabo bajo las condiciones originales de emisión. Por desgracia, este intento de renegociar los bonos externos ucranianos llega en el peor momento posible luego de que la Corte Suprema de EE.UU. falló a favor de los fondos buitre y en contra de la reestructuración forzada que hizo la Argentina. Precisamente algo similar a lo que intentan hacer los ucranianos ahora.

En Ucrania ya temen que el archienemigo de la Argentina, el fondo Elliott, se esté preparando para esperar y sabotear el acuerdo. Aunque en el mercado también se especula con que fondos rusos han acumulado una importante tenencia de deuda ucraniana. Todo este panorama explica la abrupta caída de los bonos ucranianos en estos días.

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