9 de abril 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Lo que se dice en las fábricas
Casi en silencio, Neuquén se convirtió entre el jueves y el viernes pasado en un cónclave petrolero entre dos grandes: Chevron y Shell, amparados por el Gobierno de esa provincia y con la mira en Vaca Muerta. Directivos de las dos multinacionales y funcionarios del Gobierno de Jorge Sapag, en un encuentro privado en un domicilio de un ejecutivo de la petrolera norteamericana, cerraron lo que será una sociedad que comenzará a funcionar a pleno desde 2015. Mientras se degustaba un ciervo al disco con un malbec patagónico, el enviado de Shell confirmaba que, vía Chevron, la empresa invertirá unos u$s 500 millones en el megayacimiento. Se especula además, que desde 2016, la inversión irá multiplicándose hasta llegar a los u$s 2.000 millones. El motivo de la sociedad con Chevrón es simple. Sabe la compañía holandesa que la polémica eterna entre el presidente de Shell en Argentina José Aranguren, y el kirchnerismo haría imposible que se le abran las puertas de Vaca Muerta de par en par. Más si se tiene en cuenta que hubo contactos con Aranguren antes del acuerdo con Repsol para que "ponga el hombro". Quizá haya sido mal elegido, de parte del Gobierno, el potencial interlocutor: Guillermo Moreno, enemigo público y directo del "Vasco" Aranguren. Ahora, por orden de la casa central de la petrolera de origen holandés, se debe hablar de "vientos de cambio" en el Gobierno y de la necesidad de la multinacional de "acompañar el proceso". "Así se hará..." fue la contestación desde Buenos Aires; sabiendo que la relación con el Gobierno es difícil (el último contacto de Aranguren fue con Axel Kicillof, sin mayores resultados), y que sólo a través de Chevron, la primera en confiar en la YPF post Repsol, la llegada a Vaca Muerta será posible.

• Tarde de anuncios la del lunes en el Ministerio de Economía, con Axel Kicillof y el secretario de Comercio, Augusto Costa, como anfitriones del lanzamiento de la 2° temporada de Precios Cuidados. El auditorio mezcló, clásico del kirchnerismo, empresarios, sindicalistas, militantes fiscalizadores de precios de La Cámpora y los 200 jóvenes y noveles funcionarios que serán los referentes de cada compañía dentro del Ministerio de Economía. Éstos tienen la responsabilidad de avisar a los CEO de las empresas (no menos) que hay faltantes en las góndolas de determinado producto y que "inmediatamente" debe reponerse en algún súper o hipermercado bajo la amenaza de multas. Lo novedoso del acto del lunes es que algunos empresarios y representantes de cámaras de los privados conocieron por primera vez a su referente e intentaron acercar posiciones de amistad con el fiscalizador. No tuvieron éxito. Igualmente se comentaba que algunas multinacionales productoras de alimentos hicieron "del vicio virtud" según sus propias palabras, y negociaron con los hombres de Augusto Costa la introducción de algún que otro producto en el nuevo Precios Cuidados con un objetivo marketinero concreto: como hay una demanda popular importante de los bienes que están el listado, encontraron las empresas esta vía como un mecanismo casi gratuito en cuanto a los gastos de publicidad para llegar al gran público y colocar así en el gusto popular productos de consumo masivo. Es el caso de una mayonesa, jugos, una línea de yerba mate y productos de limpieza e higiene personal. También se comentaba la presencia de algunas medianas empresas que cerraron con el Gobierno su participación en algún spot publicitario a cambio de mostrar en primer plano el producto. El primer caso es el de una marca gaseosa histórica, alicaída en los '90, y que rema desde hace más de 16 años para reubicarse en el mercado. El spot se ve ahora en los entretiempos del "Fútbol para Todos", con ratings que aseguran millones de espectadores, lo que representa una llegada publicitaria que de haber sido encarada por la compañía hubiera demandado una inversión millonaria. "Ganamos todos", reflexionaba contento el CEO de la productora, embotelladora y distribuidora de la gaseosa en cuestión, con planta en Pilar.

"¿Y cómo marcha la autorización de importaciones?...", era la pregunta que se hacían entre ellos varios de los productores de alimentos presentes en el acto de Kicillof-Costa en Economía. "Para insumos, si demostramos que se trata de bienes necesarios para producir, la autorización es casi inmediata. Si es un bien final, o sospechosamente para el Gobierno destinado para el consumo directo, olvidate. Imposible que consigan la autorización". Era la contestación de un responsable de relaciones institucionales de una compañía, que participó, vía la Copal, de las negociaciones con el Gobierno por la continuidad del programa de Precios Cuidados.

Dejá tu comentario