27 de noviembre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Lo que se dice en las fábricas
Son jornadas de deliberación plena en las gerencias de recursos humanos de muchas grandes empresas industriales del país con un monotema: las presiones sindicales por un bonus de fin de año. Los reclamos son siempre los mismos, cualquiera sea el sector de que se trate: alimentos, metalúrgicos, autopartistas, plásticos, laboratorios, mineras, petroleras, etc. En todos los casos, giran en torno a la pérdida de poder adquisitivo del salario este año (se habla de entre un 5% y un 10% real, situación que se agrava cuando se trata de empleados ahora alcanzados por Ganancias). Las gerencias no responden definitivamente, más allá de rechazar los reclamos más elevados, y las llamadas telefónicas empresariales se dirigen hacia las cámaras que las representan, las que a su vez hablan entre ellas alarmadas. Se protesta además por la falta de reacción del Gobierno para dar por terminados los bonus, o, lo que es peor, cierta propensión a alentar los reclamos sindicales cuando desde el propio sector público nacional como de la provincia de Buenos Aires y la Capital ya descartaron de plano esa alternativa. Si bien ningún alto directivo lo dice, al menos abiertamente, lo que se espera desde el sector privado es que lo más rápido posible el Gobierno haga algún tipo de anuncio sobre la eliminación del Impuesto a las Ganancias para el pago del aguinaldo, "o cualquier otro anuncio que baje la presión que tienen las empresas para un bonus".

"El peor clima en años". Así definían desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) el balance de la convención anual que se cerró el miércoles, y donde participó Cristina de Kirchner con un discurso que se lo definió como más partidario y contestatario por cuestiones judiciales que concentrado en los problemas del sector. Si bien se tomó como una buena noticia que el Gobierno nacional aumente casi el 35% el presupuesto para obra pública en 2015, algo obvio en un año electoral, y que la ANSES confirme que para diciembre del año que viene el Pro.Cre.Ar habrá invertido unos $ 78.000 millones, las quejas de los constructores se concentraron en la falta de definiciones en cuanto a la actividad privada. "Falta comprensión, y reconocer errores. Nadie les pide que hagan un harakiri en público por el cepo, pero por lo menos, aunque sea en privado, nos den algún tipo de mensaje alentador", protestaban varios dirigentes de la CAC, mientras transitaban los pasillos del Sheraton luego del discurso presidencial. Igualmente las quejas más airadas no eran contra la Presidente, sino que se teledirigían contra Axel Kicillof. Según los constructores, el ministro cuestionó los datos que hablaban de una caída en la construcción privada, y les dijo que sus propios números hablan de hasta un alza "de entre el 5% y el 10%", según un dirigente de la cámara. "Hasta nos negó que el cepo tenga consecuencias negativas. De hecho, negó que existiera un cepo", reflexionaba un empresario apoyado en los vidrios del primer piso del hotel de Retiro.

Hoy tendrá lugar un nuevo capítulo del Foro de Convergencia Empresarial, una fiel representación del sector privado. Se realizará una cumbre en el Salón Juan Pablo II de la Universidad Católica Argentina bajo el lema "Compromiso para una Argentina posible". Como siempre, en el título se busca evitar confrontaciones con el Gobierno y sí buscar aportes. El encuentro será inaugurado por monseñor José María Arancedo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y se describirán las conclusiones tras la consideración del documento "Bases para formulación de políticas de Estado" que el foro presentó en abril y que fue luego compartido con los principales partidos con vistas a las elecciones de 2015. En la UCA anoche esperaban que hoy fueran al encuentro dirigentes políticos y empresariales de las 59 entidades empresariales, financieras y profesionales que integran el foro.

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