25 de agosto 2015 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

No será públicamente (no es momento), pero muchas de las empresas que tienen entre su porcentaje accionario al Estado a través de la ANSES (luego de la nacionalización de las AFJP de octubre de 2008) protestan por el proyecto de ley anunciado el jueves pasado, que busca blindar la posibilidad de reprivatización de esas tenencias. Sucede que muchas de las compañías afectadas sabían que tanto Mauricio Macri como Sergio Massa tenían en carpeta la reventa de esas acciones en caso de ser elegidos presidentes. Era una ventanilla para conseguir rápidamente dólares y reforzar las reservas. Según el dato en manos de un gerente financiero de una compañía de servicios públicos privatizados, y que comparte con la ANSES casi un 25% de las acciones, tanto Macri como Massa ya le habían enviado señales sobre esta alternativa bajo la idea de una valuación en dólares de la compañía y de la obligación de depositar divisas para la recompra de las acciones. Según los números del ejecutivo, se podrían haber obtenido más de u$s 5.000 millones en una primera etapa y otro monto similar en una segunda, con la reprivatización de estas compañías. Adelantaba el gerente una obviedad: el primer interesado en el proyecto sería el grupo Clarín, que, de no aprobarse el proyecto, recompraría rápidamente el 9% de las acciones en poder del sector público. En el largo listado de interesados en haberse sumado a esta idea de los hombres del PRO y el massismo se encuentran, entre otros, el Banco Macro, Edenor, Gas Natural, Siderar, Telecom, Pampa Energía, Molinos, Transener, Camuzzi, Aluar, Metrovías, BBVA Francés, Quickfood y Ledesma, entre otros. Según la visión del gerente, el proyecto oficial apunta tanto a proteger la permanencia del Estado en estas compañías, como a complicar aún más un eventual proyecto de la oposición para conseguir divisas rápidamente, en el caso en que el oficialismo pierda el poder. ¿Scioli no tenía la misma idea de reprivatizar estas acciones? "Nunca se habló con él", asegura la fuente, "pero sus economistas más ortodoxos nunca lo descartaron".

• En la misma situación que las anteriores hay también algunas compañías que aseguran que no tienen ni tuvieron mala relación con el Gobierno como accionista minoritario, sino "todo lo contrario". Según algunos ejecutivos, en Consultatio, Holcim, San Miguel y Capex, entre otras, los representantes del Estado no sólo no habrían complicado la gestión, sino que además "nos ayudan a solucionar problemas puntuales y burocráticos de manera más rápida". En estos casos se habla de cierta "comprensión" de los funcionarios que terminan participando en las reuniones de directorio de estas empresas, y de voluntad de parte del resto del sector público de escucharlos cuando éstos hablan en nombre de la compañía para solucionar algún problema de comercio, realizar alguna gestión ante gobernadores e intendentes o incluso presionar a mercados internacionales por trabas a las exportaciones argentinas. Es el caso de un exportador de frutas del interior del país, que permanentemente les habla a sus colegas empresarios por la rapidez con la que el hombre de la ANSES en su directorio tomó la queja de ciertas trabas para ingresar en Brasil y en los Estados Unidos, habló con la Cancillería y con el Ministerio de Economía, y comenzó una presión diplomática que terminó con buenas noticias para la compañía.

Son días en los que los CEO de las empresas buscan definiciones sobre lo que puede venir desde diciembre. La principal preocupación, obviamente, es el dólar en todas sus variantes: tanto con respecto al la política cambiaria futura (léase devaluación sí o no y, si es la primera respuesta, cómo y a qué nivel) a la liberación de importaciones y, fundamentalmente, la reapertura del acceso a la divisa para enviar ganancias acumuladas durante los últimos tres años de restricciones para remitir ese dinero a las casas matrices. Para los privados, este "cepo" es más importante de solucionar que las trabas a los particulares "si es que se quiere que alguna multinacional vuelva a pensar en invertir en este país", según protestaba el viernes pasado un alto directivo de una petrolera nacional. Para buscar este tipo de respuestas, muchos responsables de las principales compañías del país con reenvíos de ganancias al exterior "retrasados" asistirán mañana al Council of Americas en el Hotel Alvear con la intención de buscar definiciones de Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri sobre este capítulo.

• Vinculado con lo anterior, un hit de estos tiempos es utilizar los pesos retenidos en el país para realizar inversiones en infraestructura y construcción dentro de las plantas como manera de evitar desvalorizaciones. Es el refugio en ladrillos, versión empresaria, como hicieron varios bancos, Macro o Santander. Los que no están del todo felices con esta política son los proveedores de materiales para la construcción, fundamentalmente los que manejan bienes importados. Muchos de éstos vieron una especie de boom de demanda: personas físicas y empresas compran anticipadamente para congelar el precio. Con el correr de las semanas, o meses, retiran la mercadería. Pero ¿qué hacen las empresas de la construcción con esos pesos que les adelantaron sino les dejan pagar importaciones? El problema para ellos (proveedores de aberturas, cables, calefacción y refrigeración) es que ahora queden colgados con el compromiso de la entrega de producto, que al momento de pagar sea sustancialmente mayor el costo ante una eventual devaluación futura. Por ahora las alternativas para este problema son utilizar los pesos que reciben de los clientes para comprar el flamante Bonad 17, que está atado al dólar oficial. Por ahora, es un papel monopolizado por los bancos, pero se aseguraba que hubo más demanda de empresas y la habrá si el Gobierno decidiera un nuevo lanzamiento.

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