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Lo que se dice en las fábricas
• En la misma situación que las anteriores hay también algunas compañías que aseguran que no tienen ni tuvieron mala relación con el Gobierno como accionista minoritario, sino "todo lo contrario". Según algunos ejecutivos, en Consultatio, Holcim, San Miguel y Capex, entre otras, los representantes del Estado no sólo no habrían complicado la gestión, sino que además "nos ayudan a solucionar problemas puntuales y burocráticos de manera más rápida". En estos casos se habla de cierta "comprensión" de los funcionarios que terminan participando en las reuniones de directorio de estas empresas, y de voluntad de parte del resto del sector público de escucharlos cuando éstos hablan en nombre de la compañía para solucionar algún problema de comercio, realizar alguna gestión ante gobernadores e intendentes o incluso presionar a mercados internacionales por trabas a las exportaciones argentinas. Es el caso de un exportador de frutas del interior del país, que permanentemente les habla a sus colegas empresarios por la rapidez con la que el hombre de la ANSES en su directorio tomó la queja de ciertas trabas para ingresar en Brasil y en los Estados Unidos, habló con la Cancillería y con el Ministerio de Economía, y comenzó una presión diplomática que terminó con buenas noticias para la compañía.
• Son días en los que los CEO de las empresas buscan definiciones sobre lo que puede venir desde diciembre. La principal preocupación, obviamente, es el dólar en todas sus variantes: tanto con respecto al la política cambiaria futura (léase devaluación sí o no y, si es la primera respuesta, cómo y a qué nivel) a la liberación de importaciones y, fundamentalmente, la reapertura del acceso a la divisa para enviar ganancias acumuladas durante los últimos tres años de restricciones para remitir ese dinero a las casas matrices. Para los privados, este "cepo" es más importante de solucionar que las trabas a los particulares "si es que se quiere que alguna multinacional vuelva a pensar en invertir en este país", según protestaba el viernes pasado un alto directivo de una petrolera nacional. Para buscar este tipo de respuestas, muchos responsables de las principales compañías del país con reenvíos de ganancias al exterior "retrasados" asistirán mañana al Council of Americas en el Hotel Alvear con la intención de buscar definiciones de Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri sobre este capítulo.
• Vinculado con lo anterior, un hit de estos tiempos es utilizar los pesos retenidos en el país para realizar inversiones en infraestructura y construcción dentro de las plantas como manera de evitar desvalorizaciones. Es el refugio en ladrillos, versión empresaria, como hicieron varios bancos, Macro o Santander. Los que no están del todo felices con esta política son los proveedores de materiales para la construcción, fundamentalmente los que manejan bienes importados. Muchos de éstos vieron una especie de boom de demanda: personas físicas y empresas compran anticipadamente para congelar el precio. Con el correr de las semanas, o meses, retiran la mercadería. Pero ¿qué hacen las empresas de la construcción con esos pesos que les adelantaron sino les dejan pagar importaciones? El problema para ellos (proveedores de aberturas, cables, calefacción y refrigeración) es que ahora queden colgados con el compromiso de la entrega de producto, que al momento de pagar sea sustancialmente mayor el costo ante una eventual devaluación futura. Por ahora las alternativas para este problema son utilizar los pesos que reciben de los clientes para comprar el flamante Bonad 17, que está atado al dólar oficial. Por ahora, es un papel monopolizado por los bancos, pero se aseguraba que hubo más demanda de empresas y la habrá si el Gobierno decidiera un nuevo lanzamiento.


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