26 de diciembre 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Con una caída del 40% en Wall Street, los inversores tendrán poco para festejar (financieramente hablando) en este 2008 que está a punto de concluir. El rally navideño con el que muchos soñaban nunca se produjo (el Dow rebotó apenas un 0,6% el miércoles) y ahora las esperanzas están puestas en la asunción de Barack Obama, el 20 de enero, y su paquete de estímulo por u$s 850.000 millones. Lo único que queda es pasar el momento con algo de humor. En Nueva York, por ejemplo, aseguran que las acciones están tan baratas que el mercado cambió de nombre: en vez de Wall Street pasó a ser «Wal-Mart Street». El dilema, obvio, es descubrir qué productos de la góndola son los que realmente valen y subirán de precio y cuáles podrían desaparecer porque nadie los quiere.
Uno de los paradigmas que cambió, o que al menos quedó bajo observación, es aquel que recomienda la diversificación de los portafolios para disminuir el riesgo. Sin embargo, prácticamente no hubo activos que se salvaran, con pérdidas que casi en ningún caso bajaron del 40% y llegaron en muchos casos al 70% durante el año. Sólo hubo dos que permitieron atenuar estas caídas: los bonos del Tesoro norteamericanos (que llegaron hasta niveles récord y para muchos están a precios exageradamente altos) y el oro, que prácticamente durante todo el año se sostuvo por encima de los u$s 800.
En el ámbito local el ánimo es igual de malo o incluso peor que en el resto del mundo. La reestatización de las AFJP dejó como único jugador de peso en el mercado a la ANSES y las consecuencias ya se hacen notar. Mientras el organismo pudo comprar acciones, el mercado rebotó. En cuanto dejó de volcar dinero fresco (para atender otro tipo de necesidades), volvió a notarse la ausencia de compradores. El índice Merval acumula una caída del 51% en pesos y casi del 60% en dólares. Lo mismo sucedió con los fideicomisos financieros. Cuando el organismo de Amado Boudou dejó de suscribir, las licitaciones se declararon desiertas. Recién en enero retornaría esta operatoria, aunque serán pocos los inversores interesados en suscribir cuotapartes a una tasa del 11% anual, que es la que pretende fijar la ANSES.
Pese a todo, los bonos locales continúan luciendo muy baratos, sobre todo si el Gobierno consigue diseñar un programa financiero 2009 relativamente convincente. Los preferidos son, como sucede en los últimos meses, los Boden 2012 y otros bonos de corto plazo en dólares. En el exterior, sin embargo, todavía tienen serias dudas respecto de cómo hará la Argentina para honrar la deuda en divisas, considerando la fuerte caída de la balanza comercial para el año próximo y la fuerte fuga de capitales que se produjo en los últimos meses. Tal vez, una reversión del mal clima financiero internacional ayude a ponerles un piso a las cotizaciones.

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