Volvió el sushi a las mesas de dinero con la renovada suba de los papeles argentinos ayer. También muchos «happy hours» en los que corría la buena bebida con un 2009 que mutó desde «El año en que vivimos en peligro» a «La fiesta inolvidable», y con días de mesadineristas «Atrapados sin salida». Ahora, todos miran a la Bolsa argentina pese a que acumula ya un 100% de ganancia en el año. Es que con los papeles domésticos con rendimientos en torno al 13% anual en dólares, ya las órdenes de compra empiezan a menguar. Lo que está claro es que está todo listo para lanzar la oferta a los bonistas por el default. Los tiempos del anuncio se deciden en Olivos, pero en esa residencia, la ley de medios concentra la atención. A partir de la semana próxima, podría quedar liberado el camino. Hasta trascendió que el FMI, en contacto con Amado Boudou en Estambul, avaló la propuesta. Incluso hasta hubo varios llamados telefónicos del N° 3 del organismo, Nicolás Eyzaguirre, a Cristina de Kirchner.
La temporada de balances en Wall Street correspondientes al tercer trimestre arrancó de manera casi idéntica a lo que había acontecido en el segundo trimestre: hubo ganancias mayores que las esperadas por Alcoa. Tratándose de la principal productora de aluminio de los Estados Unidos, su favorable evolución adelanta una recuperación de la producción industrial en los próximos meses. Ahora, la expectativa se centra en los bancos la semana próxima, cuyos balances también serían mejor que lo esperado. El 14 será el turno de JP Morgan y Goldman Sachs, el 15 les toca al Citigroup y a Wells Fargo, y un día después a Bank of America. El trimestre pasado fue el sector que sostuvo el rally de Wall Street, con lo que se entiende la fuerte expectativa de los inversores.
El dólar sigue decepcionando a todos aquellos que apostaban a una recuperación que reflejara la mejora de la economía norteamericana. Sin embargo, el índice que sigue la evolución de la divisa estadounidense en relación con una canasta de monedas de países desarrollados tocó ayer su nivel más bajo desde agosto de 2008. Con respecto al euro, se depreció hasta rozar el nivel de 1,48. La explicación no es por cierto compleja: en la medida en que continúa la suba de las acciones a nivel global, los inversores se desprenden de su tenencia de bonos del Tesoro norteamericano y optan por activos de riesgo. Se venden dólares para comprar acciones alrededor del mundo o bonos corporativos o de países emergentes. ¿Cuándo puede revertirse esta tendencia? El día en que la Reserva Federal dé la primera señal de que comenzará a subir las tasas de interés para prevenir la inflación. Pero ello no sucedería por lo menos hasta el segundo trimestre de 2010.
Luego de subas que en algunas especies superaron el 100% en seis meses, no es unánime la opinión de los operadores locales sobre la evolución de los títulos públicos. Pero son muchos los que ven chance para que continúe la recuperación, aunque con menor intensidad. Los bonos preferidos son los del tramo medio de la curva: el Bogar 2018 en pesos y los Boden 2012 y 2015, ambos en dólares. Para los inversores algo más sofisticados, también hay oportunidades de arbitraje con los bonos en euros.
Para quienes buscan inversiones conservadoras en dólares en el mercado local, una alternativa que tiene cada vez más adeptos son los fideicomisos agrícolas, respaldados por la producción. Ayer se colocó uno de estos productos, a una tasa del 6,9% anual en dólares. Los plazos son cortos, y la renta supera con amplitud los valores directamente ridículos que pagan los bancos locales por depósitos en moneda extranjera (0,5% la mayoría y no más del 1% anual). Considerando que se trata de fondos «registrados» y que hay más de u$s 10.000 millones sin aplicación, estos fideicomisos se transforman en una alternativa más que razonable para los inversores.
Nouriel Roubini sigue dando vueltas. Anticipó la crisis, pero después señaló tarde que lo peor ya pasó y ahora vuelve a la palestra presagiando malos momentos para la economía de EE.UU. Si fuera una acción, Roubini alcanzó su máximo en diciembre de 2008 y desde entonces opera en baja, y actualmente está en valores mínimos. Ayer dijo que los precios de las casas en Estados Unidos aún podrían caer más del 10%, eliminando una incipiente recuperación mientras se apaga la demanda por obtener la primera vivienda. Roubini aseguró que las enormes pérdidas en créditos inmobiliarios comerciales se sumarán a los problemas, obligando a los bancos a recaudar mayor capital. «El estrés está pasando de las hipotecas residenciales, que aún se encuentran en un serio problema, a los bienes raíces comerciales, donde están empezando a reconocer que van a tener enormes, enormes pérdidas», dijo el predicador.
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