Wall Street sigue encontrando «drivers» para justificar que continúe la euforia del mercado accionario. Hace apenas tres meses pocos vaticinaban un Dow a fin de año de 10.000 puntos. Lo superó dos meses y medio antes y parecería que aún tiene resto. En la antevíspera había sido el balance del JP Morgan. Y ayer el flojo resultado del Citi en el tercer trimestre no alcanzó para aguar la fiesta (hoy se dará a conocer el del Bank of America, o «BofA» para los amigos). Esta vez fue el petróleo, que tras subir más del 3% llegó a los u$s 77, el que sostuvo al mercado con el impulso de las compañías vinculadas al sector energético. ¿Cuándo termina semejante rebote? Hace por lo menos un mes que se habla de una toma de ganancias inminente, pero lo concreto es que por el momento nadie se quiere bajar de la ola porque apuestan a que la próxima escala del Dow Jones son los 12.000 puntos en un año.
Siempre es útil saber las apuestas que están efectuando los inversores sofisticados. La primera de ellas, y recién salida del horno, es el arbitraje entre las acciones del JP Morgan y el BofA. El ratio de capital de mercado entre ambas entidades mostraba que el del JP Morgan era 0,7 el del BofA. Ahora es de 1,1 vez. Conclusión, hay que vender Morgan y comprar BofA, según esta teoría. Otra aún más sofisticada y de hechura muy reciente versa sobre las monedas. La libra se desplomó contra el dólar y el yen ganó demasiado terreno, por lo que habría que comprar la moneda británica y vender la japonesa.
Después de varios meses de impresionantes subas, los bonos no consiguieron esta semana subirse al rally de los mercados. No sorprendió a nadie, considerando que algunos títulos llegaron a ganar hasta el 200% desde sus mínimos de marzo. El mercado está esperando algo más que señales por parte del ministro Amado Boudou. En ese sentido, fuentes cercanas al Palacio de Hacienda aseguran que ahora sí se viene el anuncio para los «holdouts». Ya lo dijeron en reiteradas oportunidades, por lo que no tiene demasiado impacto. Pero como ya se informó en este diario, las expectativas están puestas en el regreso de la presidente Cristina de Kirchner de la India.
La gran liquidez del mercado provoca que se multipliquen las emisiones en moneda local. Hoy se cierra una emisión que puede marcar un hito para el mercado local, porque será la primera que busca pesos a un año y a tasa fija (este hito es una señal de lo atrasado que está el país, habida cuenta de que estos lanzamientos son corrientes en los demás países de la región). Se trata de Mercedes Benz Compañía Financiera, que está colocando $ 70 millones. Se estima que el rendimiento podría ubicarse en torno del 17,50%. Las Lebac del Central a ese plazo rinden el 15,60%. Los inversores pueden elegir entre comprar el título a tasa fija a un año y otro a tasa variable también a un año. Otra compañía que sale a buscar fondos frescos es Central Térmica Piedra Buena, que buscará $ 60 millones a un año y medio.
Más allá de las emisiones de deuda que se multiplicaron en los últimos dos meses, las empresas empiezan a «pedir pista» para abrir su capital a la Bolsa en vez de endeudarse. El problema sigue siendo la falta de profundidad del mercado local para absorber una emisión accionaria, descontando que la ANSES no participaría en estos procesos, como ya lo demostró con la ampliación de acciones de Aluar. Los agentes de Bolsa siguen reclamando que el Gobierno elimine la restricción al ingreso de capitales golondrina, ya que de lo contrario resulta imposible captar fondos del exterior, que resultarían fundamentales para capitalizar compañías. La renovada intención de Repsol de colocar en Bolsa otro 20% de YPF choca justamente con estas trabas. «Hoy parece imposible captar u$s 3.000 millones para una emisión de una compañía argentina, aun tratándose de YPF», explicaba un alto ejecutivo de un banco de inversión internacional. Otro operador brindaba un dato revelador: «Estuve con un fondo de inversión internacional que tiene u$s 5.000 millones para invertir en América Latina. ¿Saben cuánto tiene en activos argentinos? 15 millones, porque dicen que no tienen autorización para emitir en mercados fronterizos». Nada para agregar.
Con compras cada vez más fuertes, el Central sostiene el dólar en el mercado contado, pero avala un desplome en los futuros, con lo que caen fuerte las tasas implícitas. Una curiosidad: el dólar para fin de octubre en Rofex ya está en $ 3,819, es decir, por debajo del valor actual. El desarme de posiciones dolarizadas por parte de los bancos y otros inversores es tal que a fin de noviembre la divisa se ubica en $ 3,829, lo que representa una tasa de apenas el 1,8% anual. El negocio de financiarse es obvio: colocarse en pesos y cubrirse al mismo tiempo con dólar futuro. Pero más sorprendente aún es el valor para plazos largos. Para fin de setiembre 2010, el dólar se ubica en 4,04 y para fin de octubre 2010 cotiza a sólo $ 4,065, tras haberse desplomado casi el 3% en dos días. Por lo tanto, la tasa implícita para cubrirse ante las oscilaciones del tipo de cambio a un año se ubica en apenas el 6,3% anual.
En el mercado siempre se comentan movimientos en los bancos oficiales pese a que no son muy activos en el trading diario. En esta oportunidad, el comentario se posó sobre el pliego que está circulando en el BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior) para el cargo de gerente general. Se trata de Adrián Nador. Lo curioso es que el candidato fue el secretario personal de Roberto Lavagna en el Ministerio de Economía, a quien le manejaba parte de su agenda y los teléfonos celulares.
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