8 de enero 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

 
  • La batalla por las reservas del BCRA obligó a cancelaciones de vacaciones de banqueros, búsqueda de aviones de retorno a Buenos Aires y el malestar de fondo en que otra vez se halla la Argentina en medio de una minicrisis. Había respaldo de operadores (operadoras también) a Martín Redrado, pero ayer aparecían los primeros que se animaban a recomendar comprar en la actual tendencia a la baja papeles argentinos. Todo pasa en definitiva por la confianza que se le tenga a Miguel Pesce, el provisorio timonel del BCRA. Este economista está escalones por debajo de Mario Blejer en materia de credibilidad, por ello se entiende que Amado Boudou haya insistido anoche en retomar el plan original, es decir, que asuma Blejer rápidamente en reemplazo de Redrado. Cuando Boudou se comunicó con Pesce para informarle del decreto de remoción de Redrado a las 18 horas, nada le dijo si iba a ser hasta setiembre su conducción en el BCRA o simplemente hasta el lunes, cuando regrese Blejer de su ski-week en Francia.

  • El mercado ya había digerido por completo la creación del Fondo del Bicentenario. El uso de reservas para pagar la deuda ya no era problema. Sí generó temor en la plaza el procedimiento oficial para hacerse del control del BCRA. Una vez más quedó claro, en especial para las mesas de Nueva York y Londres, que todo es posible en la Argentina. Por ello, a medida que llegaban ayer a sus puestos, los operadores veían cómo la tendencia de los bonos era hacia abajo. «Del exterior, como habían ganado ya mucho dinero con la Argentina, aprovecharon para realizar utilidades», señaló el jefe de mesa de una entidad europea. Hay que destacar que inversores del extranjero están cargados de papeles argentinos por las apuestas que hicieron al éxito del canje de la deuda. 

  • Pero lo importante pasó por la plaza cambiaria. Allí grandes bancos tenían una posición comprada en el spot o contado y vendida a futuro. Es lo que se conoce como pase. Ayer se dieron vuelta aprovechando que el BCRA también estaba vendiendo a futuro. Y al revertir los bancos esa posición, vendían divisas al contado, lo que facilitaba la tarea al BCRA de sumar dólares contado para sus reservas.

  • Con la remoción del titular del BCRA, Martín Redrado, los operadores debieron postergar su salida de las mesas. «Van dos días que me quedo hasta las nueve de la noche», se quejaba el tesorero de otra entidad extranjera. Es entendible el malhumor: todo pintaba para un enero de gloria con los papeles argentinos yendo a la cresta de la ola anticipándose todo lo bueno, es decir, el éxito del canje de la deuda y la negociación de un acuerdo de la mano del Lazard Freres con el Club de París. 

  • Ahora bien: ¿los mercados dan tanta importancia a un presidente del BCRA? Hubo analistas que hicieron historia y vieron que Aldo Pignanelli, poseedor de una fábrica de burletes, desembarcó en la gestión de Duhalde en el BCRA. Hasta se bromeaba con esa especialización industrial servía para solucionar los problemas de liquidez en la plaza. Más allá de ello, Pignanelli logró revertir en parte esa imagen sin ser obviamente Milton Friedman, ni Ben Bernanke. Por ello, la apuesta de algunos osados ayer en medio del cierre vendedor de la plaza local era a que desde el Gobierno se emitieran señales como la designación de Blejer desde el 24 de setiembre (fecha en la que hubiera vencido el mandato original de Martín Redrado) y rápidamente los precios de los bonos se recuperen de la minicrisis. Por cómo terminó el mercado, era difícil que ello sucediera salvo fuerte intervención oficial.
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