¿Y ahora? El canje de la deuda que tanto se aguardaba ya es historia. Las apuestas de que la Argentina iba a volver a un riesgo-país cercano a los 500 puntos se esfumaron con la crisis griega. ¿Qué es lo que puede hacer volar a los papeles argentinos ahora? Nada que el Gobierno esté dispuesto a hacer. Es la sensación imperante entre operadores. Una reforma del INDEK sería algo surrealista. Podría disparar los precios pero nadie le asigna probabilidad de que se haga. Ya quedaron en el camino varios ministros con esa intención, Peirano, Lousteau, Boudou, y lo concreto es que la medida se mantiene inalterada en sus vicios. ¿Un acercamiento al FMI? También imposible de creer en la gestión Kirchner. ¿Un acuerdo con el Club de París? Difícil sin el FMI de por medio. Sólo algo podría dar cierto impuesto a los papeles domésticos: el retorno de la Argentina al mercado de capitales. Pero como bien señalara el operador apodado «el talibán», se está en un proceso circular: para que la Argentina emita tienen que subir los papeles domésticos. Y si emite vuelven a subir.
Lo que también está claro es que la Argentina ahora tiene una altísima correlación con el Dow Jones. Además tiene un «Beta» de 2; esto significa que, como buen país de alto riesgo, cae el doble de lo que lo hacen el promedio de los emergentes cuando la tendencia es negativa y lo mismo cuando es positiva: duplica las subas. Otro dato a considerar es que el tridente del mal, Ucrania, la Argentina y Venezuela se ha divorciado. Ucrania ahora está alejándose del infierno y rinde el 8% anual en dólares mientras que Venezuela se fue al «Nacional B» con las estatizaciones, alta inflación y amesetamiento de su economía. Chávez rinde el 14%. La Argentina quedó en el medio.
Entre los alicaídos bonos argentinos, algunos inversores aprovechan para sacarles jugo a los altos rendimientos. Además de algunos títulos en dólares de corto plazo que rinden más del 12%, las apuestas también se vuelcan a bonos en pesos. Con plazos fijos que rinden apenas un 10% anual en pesos, uno de los títulos que sobresale es el Bonar 2014 (AE14, para los operadores). Este bono paga intereses semestralmente y rinde Badlar más del 13%, lo que da una tasa superior al 23%. No sólo más que duplica lo que los bancos ofrecen hoy por plazos fijos, sino que además se acerca a la inflación real esperada para este año. Además, Economía permite canjear este título por un pagaré y mantenerlo «a finish», con lo cual no se refleja en los balances los vaivenes de precios. Ideal para institucionales, como fondos comunes de inversión y compañías de seguros.
El fenómeno Twitter comienza a instalarse también en el mercado local. Un grupo de operadores y hombres vinculados a distintas entidades relacionadas al mercado de capitales comenzaron a armar una red para comunicar las últimas novedades a través de esta herramienta que surgió hace poco tiempo pero que ya es un boom a nivel mundial. La idea es compartir y tener información on line en relación con las novedades que se producen en la negociación local, cubriendo un amplio rango que va desde banqueros hasta mesadineristas, pasando por bolseros y periodistas especializados. Todavía no está operativa pero lo estaría en breve, considerando el fuerte grado de adhesión que ya comenzó a concitar la iniciativa.
Los mercados convulsionados impiden a distintas compañías locales conseguir financiamiento en el exterior. IRSA, por ejemplo, decidió una nueva prórroga en la emisión de su bono por u$s 150 millones. El plazo vencía ayer, pero ahora pasó al 6 de julio. Es la tercera postergación que sufre en un mes. Otras que anunciaron la colocación de ON son Cresud y Tarjeta Naranja, aunque seguramente esperarán un mejor momento para buscar fondos frescos. La que podría tener mejor suerte es Chubut con su fideicomiso garantizado por regalías hidrocarburíferas. Los encargados de llevar adelante la operación aseguran que hoy mismo podría cerrarse y que la tasa se ubicará por debajo del 10% (estiman entre un 9% y un 9,5% como máximo).
Aunque el resultado del canje fue considerado en general como «aceptable» por parte del mercado, igual se conocieron algunas apreciaciones durísimas. Una de ellas corrió por cuenta de ex FMI, actualmente a cargo de Centennial Group, Claudio Loser, quien consideró que aún quedan en default u$s 30.000 millones, considerando los bonos que entraron al canje, la deuda con el Club de París, los intereses acumulados y los punitorios. Continuó con este argumento Arturo Porzecansky, ex ABN y uno de los principales seguidores de la Argentina en los 90. Pero el golpe de 2001 fue demasiado duro, a tal punto que terminó abandonando las finanzas y se dedicó a la vida académica. Ayer sugirió que el G-20 no puede demorar el tratamiento de un tema que, según su opinión, resulta insoslayable: expulsar a la Argentina de este bloque de países. «Es el único que lo integra que incumple con el pago de su deuda y difícilmente se pueda considerar a la Argentina entre los 30 países más importantes del mundo». Honestidad brutal.
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