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Lo que se dice en las mesas
Retornaron a pleno los consejos del operador apodado el «talibán», ya una celebritie de la plaza financiera por sus predicciones. ¿A qué hay que hincarle el diente? Sorpresa: el gurú apuesta a Grecia. Los alemanes quieren reestructurar «a la uruguaya» la deuda helénica. Conviene recordar que el país vecino hizo una oferta a bonistas de canje extendiendo el plazo de la deuda, pero sin decir qué le sucedía a los que no ingresaban. «Mejor que decir es amenazar», podría obtenerse como conclusión. Tuvo esta experiencia uruguaya un final feliz porque hubo alta aceptación y los que no aceptaron la oferta igual cobraron. Dicho esto, hay que tener en cuenta, siempre según la opinión del «talibán», que el margen de caída de los papeles griegos es muy reducido. «Es muy difícil que Grecia haga un default a la Argentina y los papeles vayan de 40 a 30 euros. Es más probable que reboten a 65», vaticinó. Hay dos opciones: los papeles griegos a cinco años valen 48 y rinden el 20% o los que vencen en 2040 y pagan el 14% anual. Los últimos no lucen demasiado atractivos, pero claro, el riesgo de que entren en una reestructuración siendo a tan largo plazo y con cupón de interés de por sí muy bajo es muy reducido.
Un capítulo siempre debe tener el dólar. El Gobierno lo tiene sedado, por lo menos hasta las elecciones, pero continúa la salida de divisas. Junio apunta a repetir el número de mayo, es decir, u$s 2.100 millones. Resta poco para que termine la temporada alta de oferta de divisas en la plaza. En términos veraniegos, se está en la primera quincena de febrero. La realidad es que en agosto empieza a jugarse el partido real del tipo de cambio. Además, ese mes el BCRA tiene que pagar u$s 2.250 millones con reservas por el vencimiento del BODEN 2012. Un dato a tener en cuenta: de ese monto, u$s 1.000 aproximadamente no serán sustraídos de las reservas porque pertenecen a ahorristas locales que probablemente mantendrán depositado en bancos lo que cobran del Boden. Otro consejo del «talibán»: el interesado en bonos en pesos debe aguardar a septiembre y octubre, donde seguramente verá mejores precios que los actuales.
Anoche a última hora llegó el mail del operador, un pesimista de la primera hora, apodado el «oso», que envía a sus clientes de banca privada. Relataba lo siguiente: 1) Quizás tengamos una recuperación en Wall Street porque el mercado está sobrevendido y mañana (por hoy) hay vencimientos de opciones; es posible que mañana el S&P quiera cerrar por encima de 1.271 puntos para evitar la séptima semana negativa; 2) hay que revisar carteras y alejarse lo más posible de Europa y sus áreas de influencia, en especial el sector de bancos; 3) como alternativa, si no quieren estar en cash buscaría empresas de países emergentes como Brasil, Chile, Perú e inclusive la Argentina, aunque aquí en particular siguen siendo atractivos los cupones en dólares; 4) ni se les ocurra comprar algo en China, donde la última semana hubo otro posible fraude en «Sino Forest», donde los bonos bajaron a la mitad y la acción de 20 a 3; 5) seguramente a Grecia le darán más plata, pero el mercado ya tiene descontado que no será suficiente.
Uno de los grandes bancos de Wall Street decidió romper con la opinión casi monopólica que da a Cristina de Kirchner como ganadora en primera vuelta. El paso lo dio el economista Javier Kulesz, del UBS, que en un reporte de mediados de esta semana cita una serie de motivos que juegan en contra de un triunfo de la Presidente, o al menos de una segura victoria en primera rueda. Cita varios casos de corrupción, en particular el escándalo relacionado con Sergio Schoklender y las Madres de Plaza de Mayo. Pero también le asigna mayores chances a Ricardo Alfonsín y considera que la candidatura de Hermes Binner le quita votos al oficialismo. «¿Cuatro años más? No tan rápido», es el nombre del sugestivo reporte. A esta altura, los análisis de las grandes entidades neoyorkinas sobre la Argentina pasan exclusivamente por la política y las chances electorales del oficialismo. Asumen que en materia de política económica no habrá cambio alguno hasta las elecciones.
En épocas turbulentas para los mercados, siempre aparecen refugios. Y no hubo demasiadas novedades en los últimos años. El oro se consolidó como uno de los principales activos de resguardo, pero también sobresale el franco suizo. Ante un dólar que ya lleva un lustro de debilidad y un euro poco confiable ante la crisis de deuda de Grecia, es lógico que los inversores recurran a otras monedas que les brinden más tranquilidad, como ha sido históricamente la moneda suiza. La cotización está más firme que nunca: a 0,85 por dólar y 1,20 en relación con el euro. Pero los que se vuelcan por esta alternativa señalan que debería llegarse a la paridad con el euro en el mediano plazo, lo que implicaría una atractiva revaluación adicional. Otra de las monedas que van ganando atractivo es la libra esterlina: había llegado en 2007 a 2,10 dólares y ahora se ubica en 1,61. Pero si Gran Bretaña consigue consolidar su recuperación económica, lo más probable es que también se recupere más que el euro. Monedas emergentes que brillaron, como el real o el «aussie», es decir el dólar australiano, ahora ya no figuran entre las favoritas por el simple motivo de que ya presentan una cotización muy elevada.
En cuanto al oro, las visiones que en su momento se expandieron en relación con su supuesta sobrevaloración han prácticamente desaparecido de los análisis de los bancos de inversión internacionales. Ahora no sólo lo ven muy firme (se mantiene por encima de 1.500 dólares la onza), sino que además consideran que mantiene recorrido alcista. Un par de datos del fenómeno: el 54% de la demanda de oro es para fabricar joyas, el 35% lo compran inversores y el 11% tiene destino industrial y odontológico. Los índices ETF se han transformado en los principales demandantes, ante la búsqueda de refugio por parte del mercado. Hace tres años tenían 500 toneladas de oro en activos físicos en respaldo de los contratos financieros. Ahora ya tienen más de 2.000 toneladas y la tendencia no para.
El mercado local es un reflejo de lo que sucede en el exterior. Cada vez menos negocios, con el agravante de la típica incertidumbre relacionada con los períodos preelectorales. Al poco volumen que ya hace años se opera en el mercado de acciones, se suma una reducción notable en especial desde junio en la operatoria de bonos y hasta en el mercado cambiario. Es el «wait and see», es decir esperar hasta ver cuáles son las novedades en el terreno político. En este clima, los más afectados son los bonos en pesos de largo plazo, como el Discount, que otra vez está a punto de perforar el nivel de 160 pesos. Los bancos siguen en caída libre: ya están más del 30% debajo de los máximos que habían tocado el año pasado. «Es cierto que puede haber una oportunidad en el sector financiero. Pero yo apostaría a que seguirán cayendo por el contexto electoral, por lo que es muy probable que se podrán comprar más baratos», se mencionaba ayer. El cupón PBI es el que mejor resiste en este panorama gris. Luego del adelanto del incremento de la actividad de casi el 10% en mayo que realizó Cristina de Kirchner, está claro que las estadísticas oficiales mostrarán un incremento superior al 7% este año y hasta podrían aproximarse al 7,5%. Esto les debería dar un impulso adicional a los cupones, que descontaban una expansión no superior al 6% para 2011. A otras Bolsas de la región no les va mejor: San Pablo tocó su menor nivel en un año y Lima no se recupera de la victoria de Ollanta Humala, tras caer el 12% en el inicio de la semana pasada.
Linkedin cayó ayer el 8,5%, dejando en claro que el gran salto inicial que tuvo (cuando duplicó el precio) sobrevaluó notoriamente esta red social para profesionales. Su capitalización bursátil arrancó en u$s 4.000 millones, pero en las primeras horas de trading llegó a los u$s 9.000 millones. Ahora cotiza a u$s 68 y continúa el 50% por encima del precio de corte. Este recorrido pone bajo signos de interrogación los lanzamientos de otras «puntocom» previstos para los próximos meses, como el caso de Groupon, líder en el negocio de cupones por descuento, pero por el momento incapaz de conseguir rentabilidad. El «plato fuerte» llegaría en el primer trimestre de 2012, cuando está prevista la colocación en oferta pública de Facebook. En el mercado creen que su valuación podría llegar a los u$s 100.000 millones, pero se trata de un valor difícil de sustentar en relación con sus ganancias. La gran pregunta a esta altura es si se repetirá la burbuja de 2001, cuando las «puntocom» se desplomaron y buena parte de las empresas que existían en ese momento desaparecieron. Ahora el mercado de internet se encuentra mucho más maduro y las empresas líderes consiguieron una enorme red de usuarios en todo el mundo, lo que obviamente les da otra fortaleza.


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