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Lo que se dice en las mesas
No podría haber caído mejor el feriado largo, al menos para los argentinos que poseen bienes en Uruguay. Los brokers del otro lado del Río de la Plata tendrán trabajo de sobra los próximos cuatro días, ante los pedidos de reuniones que llovieron de los clientes. A pesar de los temores por el acuerdo de intercambio de información tributaria firmado por ambos países, hay un párrafo que es especialmente relevante. El convenio establece textualmente que «la parte requerida no estará obligada a facilitar la información que no obre en poder de sus autoridades o bajo el control de personas que se hallen en su jurisdicción territorial». Traducido, significa que la AFIP no podrá acceder a datos de clientes con cuentas abiertas a través de oficinas de representación de bancos del exterior instalados en zonas francas. Las operaciones que administran estas entidades están, en realidad, sujetas al secretario bancario de otros países, por ejemplo, Estados Unidos. La mayoría seguirá respirando. Pero estas normas de mayor control tributario ya están impactando fuerte, en realidad, en el mercado inmobiliario uruguayo. Las ventas de propiedades en Punta del Este se encuentran prácticamente congeladas y comenzaron a caer los precios. Con el correr de los meses, la tendencia podría acentuarse.
El rebote de YPF de ayer apenas recupera una parte mínima de la pérdida acumulada en el año. La acción, que finalizó al borde de los u$s 14 en Nueva York, acumula una caída del 60%, comparando con el cierre del último día de 2011. Si bien es la peor entre las líderes, otros papeles la siguen de cerca. Es el caso de Edenor, que después de la caída de ayer lleva perdido nada menos que un 57%. Los temores alrededor de esta empresa son cada vez mayores y los inversores creen que el Gobierno se terminará quedando con la distribuidora eléctrica. El problema no pasa tanto por la deuda (que en realidad vence recién en 2022), sino por una cuestión de falta de caja, es decir, de pérdidas operativas que sufre la compañía por el congelamiento tarifario. En la medida en que los costos suben y que los ingresos no mejoran, la operación se vuelve inviable. De acuerdo con la visión que predomina entre los inversores, no falta demasiado para que el Gobierno se vea obligado a hacerse cargo de la empresa. La historia no difiere demasiado en relación con YPF, ya que en este caso también un grupo local encabezado por Marcelo Mindlin se quedó con la mayoría accionaria, reemplazando a un grupo internacional (Electricité de France) que decidió retirarse de la Argentina. Aquella transacción contó con el visto bueno del Gobierno. Pero entonces se creyó que el apoyo por parte de la Casa Rosada sería mucho mayor para el operador argentino.
Cuando falta apenas una jornada para que cierre el mes (ya que el lunes es feriado «puente»), el desacople del mercado porteño en relación con lo sucedido en el exterior resultó notable a lo largo de abril. Las pruebas saltan a la vista: el Merval acumula una pérdida del 16%, mientras que el Dow Jones prácticamente no registra variaciones respecto del cierre de fin de marzo. La suba de los últimos días resultó clave y permitió dejar atrás las caídas de mediados de mes. Claramente el mercado accionario, al igual que la paridad de los títulos públicos en dólares y el cupón PBI, se vio muy influenciado por el impacto negativo vinculado a la expropiación. La mayoría de los papeles presenta ahora valuaciones muy atractivas, pero si algo no sobra es entusiasmo para entrar al mercado y aprovechar estas supuestas oportunidades. La incertidumbre hoy afecta a prácticamente todas las empresas: a las petroleras, por efecto «simpatía» con YPF; a las compañías de servicios públicos y hasta a las que son controladas por grupos de origen español, sólo por una cuestión de nacionalidad. Serán claves las señales que partan del Gobierno para llevar o no tranquilidad a los inversores. Definir quién será el presidente de la nueva YPF y el directorio será un paso fundamental en esa dirección.
Advertencia de último momento del «Oso», el ejecutivo de banca privada que se escuda bajo ese seudónimo. Su informe habitual a clientes fue realizado antes de que se conociera la rebaja de la calificación de la deuda de España. Por ese motivo se anticipa una ola de ventas en Europa para hoy. A decir verdad, lo de Standard & Poors está en línea con lo que viene sosteniendo el «Oso» en sus habituales correos electrónicos de los jueves. Éstos fueron sus comentarios, «pre S&P»: «1) Esta semana hemos tenido mucha información sobre la economía mundial, en su gran mayoría negativa; quisiera detenerme por un momento en el movimiento de Apple que subió un 9% el miércoles, lo que representa más de 50 mil millones de dólares de alza en el valor de la empresa; esa alza es lo que vale en el mercado Hewlett Packard y son más de las reservas que tiene el BCRA; se los digo aun sabiendo que la acción puede llegar a 750 o 1.000, quién sabe, pero humildemente es una aberración y esto sucede porque hoy existen cuatro clases de activos: bonos, acciones, commodities y Apple; la pregunta es hasta cuándo podrá seguir cumpliendo con las altas expectativas que todos sus accionistas tienen; 2) abril ha sido un mes de transición en los mercados, pero hemos visto cómo EE.UU. se ha comportado mucho mejor que Europa, Asia, emergentes y por ahora parece inmune; 3) sólo como ayuda memoria el 2 de mayo de 2011 el mercado tocó su máximo y a partir de allí entró en período de corrección que nos llevó a un mínimo en octubre; 4) muchas veces las historias se repiten y quizás lo que desencadene esta vez la corrección sea un evento político desde Europa; por este motivo, estaría muy atento en los próximos 15 días». Tremendo el «Oso».
A pesar de la tendencia alcista que exhibió el dólar durante casi todo el mes en el mercado paralelo y en el «contado con liquidación», la liquidez en pesos es muy fuerte y muchos emisores aprovechan para financiarse barato en el mercado, aunque con colocaciones de corto plazo. Las provincias son ahora grandes protagonistas. Córdoba, por ejemplo, cerró ayer la emisión de una nueva serie de Letras de tesorería por $ 90 millones. A plazos cortos, 49 días, pago sólo un 13,07% anual. Y para la colocación más larga, a 238 días, convalidó Badlar (tasa de plazo fijo mayorista más un 3% anual). La provincia de Buenos Aires colocó anteayer otros $ 670 millones (parte era renovación) y hay varias que harían lo mismo en las próximas semanas. También se multiplican las emisiones de fideicomisos y de obligaciones negociables de emisores privados, que aprovechan para descargar cartera y financiarse barato. Esto asegura que por lo menos en los próximos meses continuarán sin variaciones las promociones de compras en cuotas sin interés. Mantener la tasa baja, por lo tanto, es clave para el Gobierno porque ayuda a mantener en niveles elevados el consumo y evita que la economía sufra una desaceleración todavía más fuerte.
El salto del riesgo-país que sufrió la Argentina, como reflejo de la caída en los precios de la paridad de los bonos en dólares, deja no sólo al Gobierno nacional, sino también a las provincias y a las empresas alejadas de los mercados crediticios. Esta situación contrasta con la del resto de América Latina, ya que la mayoría de los países está colocando bonos a tasas inferiores al 5% anual y plazos superiores a 20 años. Más notorio aún es que Bolivia está finalizando los detalles para colocar su primer bono de u$s 500 millones, la primera operación de estas características en más de un siglo. La calificación boliviana es «B», similar a la de la Argentina, por lo que habrá que prestar atención a la tasa que consigue. Eso sí, la perspectiva de la nota es «estable», mientras que desde esta semana la de la deuda argentina es «negativa».


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