4 de mayo 2018 - 23:20

Lo que se dice en las mesas

• Pamplona se trasladó a Baires para celebrar el San Fermín de las Lebac. Saudade por Cavallo y rumores sobre la levantada de la barrera del peaje del 25-A. • Todos contra Fede y Nico. La frase de Alan y el miedo al futuro. • Tiempo de valientes. El pánico disciplina. Afuera quieren ver algo más.

Lo que se dice en las mesas
Furor en las mesas como hacía tiempo no se vivía. Los operadores, que ven correr de atrás al BCRA, no ocultan su sorpresa por el tenor de la corrida. Pero al cierre, y luego que el BCRA ajustara nuevamente la tasa de referencia hasta 33,25% y la de pases activos al 38,25%s (¡el rendimiento de las Lebac cortas trepó al 44%!) y el tipo de cambio nominal coqueteara con los $23 los humores quedaron mixtos. O sea, algunos ven ahora atractivo entrar y la otra mitad de la biblioteca quiere ver algo más. Hoy más que nunca el mercado se pregunta ¿dónde está el piloto? Que hubo mala praxis, no hay duda. La estampida de las Lebac era previsible e incluso anticipada por el mercado (en esta sección hace semanas se escribió). "Llegaron los sanfermines al mercado de Lebac", lanzó un gestor de fondos que siembra dudas sobre la salida de los fondos extranjeros que le costaron al BCRA más de u$s1.470 millones el 25 abril. Persisten los rumores sobre la decisión de convalidar una salida a $20,20. "No se entiende el capricho del BCRA de regalarles mil quinientos palos a unos cuantos fondos cuando el drenaje de reservas imponía un dique de contención", dice con bronca un hombre cercano al Gobierno.

Pero también esto de apuntar los cañones sólo a Sturzenegger y en segundo plano a "chocoarroz" Dujovne es la estrategia oficial más fácil y artera. Por más que intenten evitarlo desde Balcarce 50, con fuegos artificiales, Marcos Peña quedó en el ojo de la tormenta y sus secuaces también. Son momentos de mostrar un liderazgo fuerte y gran conocimiento de la macro y experiencia. "Los inversores extrañan un liderazgo al estilo Cavallo", reconocía anoche un economista vinculado al establishment financiero mundial desde Washington. Hay más preguntas que respuestas. Propio de momentos de incertidumbre y crisis. Un banquero extranjero comentaba en el bar del Malba que sus pares del exterior quieren entender cómo es la función de reacción del Gobierno. Están preocupados porque el Gobierno no crea que todo esto es por la tasa de EE.UU. Claro que algunos piden, en realidad claman, porque varios funcionarios se llamen a silencio. Allí un legendario analista con llegada al presidente Macri recordaba la máxima de Alan Greenspan: "Si te invitan, no vayas; si vas, no hables; y si hablas, no digas nada". Otro tema que no se entiende es porqué no echan mano de los futuros. Sería lo más lógico una vez que ajustaron las tasas. "No descartamos usar el mercado de dólar futuro, pero la verdad lo vemos cómo la kriptonita para Clark Kent. La judicialización de instrumentos económicos y financieros termina conspirando contra las buenas prácticas", reconoció un hombre de la cúpula del BCRA. "Pero si tienen miedo, pueden usar la banca pública para que venda en el futuro", aconsejaba un guerrero de varias batallas que a la par rezaba porque no actuaran sobre la PGC (posición general de cambios de los bancos, o sea, los billetes verdes en su poder) porque sería un error garrafal.

Un experto en private banking que lo agarró la estampida de Pamplona en el Reino Unido transmitió la visión de la City londinense a un grupo de colegas en un conference call. El diagnóstico: típico overshooting, después se estabiliza en un precio y dura un buen rato. El pánico disciplina. Ya no hay financiamiento de afuera, tendrán que hacer los deberes. Aún están a tiempo. Falta mucho para octubre 2019. Pero es "Tiempo de valientes". Sobre esta base se abren todo tipo de especulaciones porque hay conciencia de las restricciones. Lo que sí se quiere ver es al presidente Macri tomar el toro por las astas. Del otro lado del océano, en Wall Street, ven al Gobierno lento de reflejos y quieren ver una reacción más rápida porque esto no terminó. Nadie lo dice explícitamente, pero el hecho de que Argentina no tenga una línea contingente, ni fondo de estabilización y sólo dispone del stock de reservas, que dicho sea de paso, es limitado. Y eso sin tener en cuenta que todos hablan de las brutas, porque las netas no superan los u$s33.000 millones. El panorama que diseñan es una tasa de inflación mayor (el Gobierno tolerará ahora una inflación más alta), un tipo de cambio nominal más alto, un poco más cercano al considerado de equilibrio, y una tasa de interés más alta. Es lógico esperar un impacto negativo sobre el nivel de actividad. No quieren hablar de recesión, pero los expertos que monitorean el caso argentino advierten que bajo el actual modelo de Cambiemos es imprescindible que el PBI crezca por lo menos 2% anual, sobre todo para darle sustentabilidad a la deuda pública. En aras de imaginar las próximas jornadas, economistas, inversores y banqueros no descartan el anuncio de algunas medidas. "O por lo menos un cambio de escenario, como, por ejemplo, un acuerdo en el Congreso para sacar leyes claves", decía un economista radicado en EE.UU. que suele reunirse con el equipo económico. "Nadie pide acelerar el ajuste fiscal porque no hay margen, pero alguna prueba de amor y valentía será necesaria para calmar a las bestias", agregaba otro colega desde el DC. Cuánto tiempo durarán las tasas altas, eso dependerá de la credibilidad, que está averiada. No la tiene fácil el BCRA desde el 28-D, pero la estampida está lanzada. Un avezado operador ponía reparos antes de ingresar a un despacho oficial sobre el timing entre subir tanto las tasas y dejar deslizar el tipo de cambio, porque los amantes del "carry trade" comienzan a especular con que la tasa puede no compensar la promesa de rentabilidad si el dólar sigue patinando. Un círculo vicioso. No entran porque esperan más tasa y peligra el roll over. Fue muy comentado un paper que difundió el economista argentino que trabaja en S&P, Joaquín Cottani, titulado "¿La política monetaria ayuda o perjudica a las expectativas de inflación?". Allí Cottani (que habla de una inflación anual del 25% para 2018 producto de la expansión de la oferta monetaria y del crédito interno) no cree que el BCRA agotará las reservas frente a la corrida de las Lebac. Cree que el riesgo de devaluación y la aceleración de la inflación impide que la economía crezca más rápido y complica la formulación de políticas. El país estaría mejor si el Gobierno deja de lado los esfuerzos de desinflación y diseña un control real de la depreciación del peso para impulsar la competitividad y atraer la IED.

Dejá tu comentario