Apple es un monstruo. No sólo porque la suba de sus acciones explican la mayor parte (más del 30%) de lo que ganó el S&P500 los últimos meses (el papel «pesa» más del 15% del índice), sino porque de no ser por sus resultados, el incremento de la ganancia S&P500, en lugar de trepar un 6,1% en el último trimestre de 2011 y mantenerse casi iguales en el primero de este año, habrían crecido sólo un 3% y decrecido un 1,6%, respectivamente. Insistimos, Apple (hablando bursátilmente) es un monstruo, lo que no sabemos si es un monstruo bueno o uno malo. Si aquello de «no poner todos los huevos en una misma canasta» tiene alguna lógica, es claro que más de un inversor no lo está haciendo. Esta estrategia ha permitido potenciar la suba de las carteras, pero al costo de un riesgo creciente, y como «nada es gratis», es probable que en su momento el mercado quiera pasar factura. En el ínterin, esto no preocupa demasiado a quienes celebran la mayor suba de comienzos de año desde 1998 (en el primer trimestre el Dow avanzó un 8,14%, el S&P500 un 12% y el NASDAQ «voló» un 18,67%, algo no visto desde la «burbuja» de 1991), que con el 0,5% que adicionó el viernes (un 2,01% en marzo) volvió a colocar al Dow en niveles de diciembre de 2007 (ya contabiliza seis meses consecutivos de suba). Si bien en la última semana la estrella fueron los papeles del sector salud, en lo que va del año el sitial les tocó a los intermediarios del dinero, seguidos de cerca por los tecnológicos (liderados por «el monstruo»), mientras que las empresas de servicios públicos resultaron «estrelladas» (mayores bajas). Lo cierto es que si miramos lo acontecido en los últimos tres meses con una visión histórica, de la misma manera que cuesta identificar alguna noticia negativa, cuesta encontrar alguna capaz de explicar «la euforia» que vive el mercado accionario. Para decirlo más claro: no ha pasado nada realmente significativo y sorprendente. Como reza el título de la columna, lo único seguro es que en algún momento el precio de las acciones habrá de bajar. Cuándo, por qué y desde qué valor es algo que develará el tiempo, pero así como la suba parece no haber tenido grandes razones, estemos preparados para que lo mismo pueda ocurrir con la baja.
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