• NUEVO ARREPENTIDO REVELÓ COIMAS EN TRANSPORTE POR SUBTE Y FF.CC. URQUIZA Presidente de la Corte se reunió a solas con el juez y prometió recursos para la investigación. En simultáneo, la Cámara rechazó apartarlo. Casación es el próximo capítulo. Empresario le pagaba en efectivo a Jaime 5% del subsidio.
colaborador. Aldo Roggio se convirtió ayer en un nuevo imputado colaborador tras aceptar sugerencia de confirmar retornos en Transporte.
El juez federal Claudio Bonadio recibió un fuerte espaldarazo para continuar al frente de la denominada causa de los cuadernos del exchofer Oscar Centeno, que ya cuenta con empresarios y exfuncionarios "arrepentidos" de haber participado de un mecanismo de corrupción a cambio de favorecerse con contratos de obra pública. Pero no fue sólo estrictamente en lo formal, con el respaldo que recibió de la Cámara Federal, tal como había adelantado Ámbito Financiero. El principal apoyo que debe ser decodificado en clave política fue explicitado por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. Ambos mantuvieron ayer una reunión que se extendió por más de una hora en el Palacio de Justicia, donde hubo promesas de recursos para la secretaría penal que está a cargo de la investigación. La decisión de rechazar el apartamiento del magistrado dictada por el camarista Leopoldo Bruglia arrastrará el idéntico planteo que intentó Cristina de Kirchner. Sin embargo, los ojos se posarán ahora en la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal que con dos debutantes tendrá una prueba de fuego: deberán intervenir y definir si existió o no una maniobra de "forum shopping" en el origen del expediente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A baño maría desde el viernes, el empresario Aldo Benito Roggio terminó ayer por realizar una de las confesiones de mayor impacto que acumula la causa: reconoció que pagó sobornos de manera continuada al exsecretario de Transporte Ricardo Jaime por el equivalente del 5% de los subsidios que recibía del Gobierno para explotar ferrocarriles y el subte porteño. Fue la única vía para lograr el salvoconducto del "imputado colaborador", cuyo carnet Bonadio le negó durante dos días ante la edulcorada versión de dinero en concepto de aportes de campaña. Roggio, premiado en el último Coloquio de IDEA y en plena puja por la renovación de la concesión de todas las líneas de subterráneo (de la que podría llegar a despedirse si el escándalo crece), abrió la puerta para que se investigue la cuarta gran vía de recaudación que se sospecha operaba bajo la órbita del Ministerio de Planificación. La energética, la de corredores viales y la de obras públicas ya cuentan con delatores para Roberto Baratta, Claudio Uberti y José López. En el juzgado homologaron el acuerdo de Roggio con la sensación de haber logrado pronunciar un "ábrete sésamo" que habilitará el ingreso a un territorio todavía inexplorado: los retornos en el área de transporte, reconocidos por uno de los principales jugadores del sistema.
El Ferrocarril Urquiza y Metrovías fueron los dos bastiones sobre los que se hamacó Roggio para terminar de admitir (tras dos días de "ablande" y con "sugerencias" de la fiscalía para que hable del transporte) que "no tuvo oportunidad de negarse" a participar del esquema de coimas. La delación impacta también en Juan Pablo Schiavi, sucesor de Jaime, dado que reconoció pagos hasta 2011, justamente cuando el servicio del subte pasó a la órbita de Mauricio Macri. Con una condena a sus espaldas por el juicio de Once, no se descartaba anoche que se activara una nueva detención. "Se pagaban en dinero en efectivo, periódicamente y en la persona del secretario de Transporte", declaró. Sostuvo que el kirchnerismo no permitía aumento de tarifa y mantenía los subsidios para poder exigir los pagos bajo amenaza de rescisión de contrato. También reconoció coimas en las obras públicas en que participó, aunque se diferenció de Carlos Wagner y sostuvo que se trataba de dinero para destrabar pagos adeudados por el Estado, y no para repartirse licitaciones.
Las declaraciones fraccionadas también fueron una curiosidad que se repitió en el caso de Uberti, cuyos detalles más picantes sobre Cristina de Kirchner fueron agregados al día siguiente de su declaración original donde detalló el sistema de recaudación que había implementado Néstor Kirchner. Demoró un día en recordar que Cristina "no era ajena" a los traslados de dinero. El auditor Javier Fernández celebró la excarcelación concedida ayer por el juez en una jornada donde hubo testimonios menos verosímiles como el del exchofer del secretario de Julio De Vido, José María Olazagasti. El conductor relató, entre otras cosas, que halló una valija olvidada con u$s500.000 y que el funcionario le ofreció conservarlos.
Un Bonadio fortalecido recibió la buena noticia de su ratificación a la salida de su encuentro con Lorenzetti. De manera personal, Leopoldo Bruglia resolvió el planteo de Oscar Parrilli y lo rechazó. Consideró que no podía considerarse que hubiera enemistad contra el exfuncionario. No discutió la "conexidad" entre la investigación de los cuadernos y la causa Gas Natural Licuado, pero sostuvo que lo que alegaba Parrilli no podía ser considerado dado que la causa GNL se había iniciado en 2014. Sin decirlo, terminó por avalar que se haya originado dentro del expediente, uno de los puntos flojos del caso y por el que se esgrime una elección deliberada de juez, algo que está prohibido. Ana María Figueroa junto a los flamantes camaristas Daniel Petrone y Diego Barroetaveña serán los que tengan que analizar el caso. De hecho, la Sala I es la que tuvo a cargo el caso GNL. De estar conectados como los tramitó Bonadio van a tener que intervenir.
Dejá tu comentario