17 de febrero 2016 - 00:00

Lorenzetti en cumbre de jueces: anuncios y gesto al Gobierno

Ricardo Lorenzetti ayer en el acto en la Corte Suprema, acompañado por Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda. Ratificó  poder de convocatoria y volvió a insistir con el combate al narcotráfico.
Ricardo Lorenzetti ayer en el acto en la Corte Suprema, acompañado por Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda. Ratificó poder de convocatoria y volvió a insistir con el combate al narcotráfico.
Ricardo Lorenzetti organizó ayer la primera cumbre judicial del año para enviar un mensaje sobre causas vinculadas a la corrupción y el narcotráfico. Anunció una mayor publicidad para esos expedientes lo cual se enmarca en las políticas públicas del máximo tribunal. Reunió al fuero federal entero en la que fue una previa a la apertura del año judicial. Asistieron representantes del Gobierno y del Consejo de la Magistratura.

El registro también expondrá los casos por narcotráfico, que según distintos registros alcanzan los 23.442.

El poder de convocatoria de la Corte se conserva intacto a pesar de las modificaciones en el elenco del tribunal. A pesar de que el anuncio de un programa para facilitar el acceso a la información en los expedientes por corrupción no pasó de una declaración de intenciones a nivel general (las cuestiones más tangibles sobre la información que se expondrá o cómo se organizará todavía están en elaboración). Lorenzetti reunió a todos los jueces federales de primera instancia, a la Cámara Federal y al pleno de la Casación y confirmó que su protagonismo desde la cima del Poder Judicial no presenta fisuras a pesar del cambio de signo político.

Una de las estrellas excluyentes entre los convocados fue Martín Irurzun, designado a cargo de la oficina de escuchas judiciales que estaba en la Procuración General y ahora la controla la Cámara Federal por decisión de la Corte e iniciativa del oficialismo. Varios felicitaron al camarista por su nueva posición pero éste se mostró distante, casi frío al replicar que la responsabilidad que tiene por delante es enorme.

Inicialmente esa oficina se iba a sortear entre los camaristas de rango federal, pero el lunes la Corte seleccionó a Irurzun, lo cual generaba algún recelo ayer entre los camaristas del fuero Penal Económico que en algún momento fantasearon con que esa dependencia pasara a estar bajo su órbita.

El acto de ayer fue un reflejo del escenario actual en el cual la Corte está en el centro de las acciones. No sólo por el traspaso de la oficina de escuchas sino también por el juramento y la incorporación del diputado Pablo Tonelli a la Magistratura. Con ambas cuestiones la Corte mostró una predisposición que en el Gobierno dejó buena impresión.

Ahora llegará la prueba de fuego con el destino de los candidatos a ocupar los dos lugares vacantes en el cuarto. Los pliegos de Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti ya están en el Senado pero eso no garantiza que no haya nuevas arremetidas especialmente si el acuerdo encuentra alguna complicación. Ocurre que en un sector del Gobierno persiste la idea de que ambos candidatos ya están en condiciones de estar en la Corte y que el giro al Senado sólo es un adicional del artículo 2 del decreto que los designa. El artículo 1 donde se oficializa esa intención nunca fue modificado a pesar de que enviaron los pliegos al Congreso.

Estos comentarios se originan a partir de la noción de todavía se deben limar ciertas reticencias entre los senadores del PJ. Un desafío que tiene faceta económica (se esperan promesas más concretas en materia de fondos de coparticipación y fondos para obras públicas en las provincias) y faceta política (la ampliación de la Corte debería discutirse a comienzos del segundo semestre y no más allá en el tiempo).

En este contexto ayer la Corte eligió mostrar un perfil de actividad como una previa al discurso de apertura de las sesiones legislativas donde se descuenta que las causas referidas a delitos contra el Estado tendrán un rol protagónico. Una sintonía entre el tribunal y el oficialismo que en los últimos días se ve animada por una saga de indagatorias y procesamientos contra los protagonistas de la administración anterior.

La decisión adoptada en cuanto a los casos de corrupción y la facilidad para acceder a la actualidad de los mismos tendrá el guiño de la prensa, las ONG y de ciertos exponentes del arco político, pero encontrará un desafío hacia el interior de los tribunales en los casos de jueces y funcionarios (algunos escuchaban ayer en el Salón Gorostiaga), cuyos nombres aparecen entre los 373 casos a relevar.

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