14 de diciembre 2009 - 00:00

Lorenzino presenta mañana oferta en EE.UU.

El Ministerio de Economía ya tiene todo listo para enviar la oferta de canje a la Securities and Exchange Comission, el organismo de control bursátil norteamericano. De no producirse un contratiempo de último momento, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, presentará mañana a primera hora la mayor parte de la documentación y buscará así acelerar los tiempos para que arranque formalmente la transacción, tras la firma de una serie de decretos la semana pasada por parte de Cristina de Kirchner.

Según pudo averiguar este diario, en esta etapa se enviará la documentación «base», en la que se hace hincapié en la protección de los derechos de los bonistas y la transparencia de la operación. Se trata del aspecto que más le importa a la SEC. Pero todavía no se presentará la oferta definitiva a los inversores. Los detalles, aunque ya están definidos, recién se elevarán a último momento antes de que el organismo regulatorio norteamericano dé el visto bueno final.

No está claro aún cuál será el plazo que manejarán las autoridades norteamericanas para dar la aprobación final a la oferta. En el Palacio de Hacienda confían en que esto suceda a más tardar para mediados de enero. Sin embargo, se trataría del escenario más optimista.

Abogados del Gobierno argentino y funcionarios del Palacio de Hacienda reconocieron que entre el receso propio de fin de año y las dudas legales que pueden ir surgiendo de un proceso tan complejo, estiman que recién a fin de enero podría arrancar formalmente la oferta a los bonistas que quedaron fuera del canje en 2005.

El ministro de Economía, Amado Boudou, reiteró que el objetivo es conseguir una aceptación del 60% como mínimo de los u$s 20.000 millones de valor nominal de títulos que no entraron en la operación de hace cuatro años y medio.

Se trata del objetivo de mínima, considerando que el consorcio de bancos que organiza el canje (Barclays como coordinador global, Citi y Deutsche) ya comprometió la integración de por lo menos el 50% de los bonos que permanecen en default. Así surgió, por lo pronto, del decreto que los nombra oficialmente para llevar adelante la oferta.

Beneficios

Los títulos surgen de los grandes fondos internacionales que en los últimos años fueron adquiriéndolos a precios muy bajos, no más allá de u$s 30 y ahora podrán participar del canje que está valuado en más de u$s 50 por cada 100 de valor nominal, con lo que obtendrán grandes beneficios.

Incluso, en la medida en que se sigan recuperando los títulos como sucedió en las últimas jornadas, esa ganancia sería aún mayor.

Esta evolución de los títulos públicos es lo que vuelve más optimistas a los funcionarios de Economía: en la medida en que la oferta se vuelva más generosa, incluso sin realizarle cambios, será más sencillo conseguir una participación alta. Aunque habló del 60%, Boudou sabe que el verdadero «umbral de aceptación» es el 75%. Si consigue que por lo menos entren u$s 15.000 millones en esta nueva oferta, el proceso podrá considerarse exitoso.

Los que quedarían

Como en la primera oferta entró el 76%, en caso de conseguirse ahora que ingresen más de u$s 15.000 millones, implicaría que apenas entre el 5% y el 6% de los bonos que entraron en default en 2001 se mantiene en esas condiciones.

Se trataría de un muy bajo porcentaje que podría llevar al juez neoyorquino Thomas Griesa a levantar las órdenes de embargo que pesan sobre activos argentinos en Nueva York.

El argumento que podría esgrimirse es que la Argentina ya ofreció varias oportunidades de ingresar al canje y que aquellos que no las aceptaron fue exclusivamente porque desean seguir litigando para cobrar el 100% de la deuda.

En cuanto llegue el visto bueno de la SEC, los bancos organizadores junto con los principales funcionarios de Economía emprenderán un road-show por varios países europeos y los Estados Unidos para reunirse con los tenedores de los bonos argentinos. El periplo también podría incluir el Foro de Davos en Suiza (ver aparte). Pero la atención estará puesta especialmente en los pequeños ahorristas y jubilados italianos, que aún mantienen bonos por un valor que se estima en poco más de u$s 3.000 millones.

La capacidad de convencer a este grupo de inversores será lo que finalmente definirá si el grado de aceptación puede o no superar el 75%.

Justamente, en la primera oferta el rechazo de los ahorristas italianos resultó muy alto. Aún se recuerda la fuerte presión de Nicola Stock, que agrupaba a los principales inversores de ese país, para que no acepten la oferta. Ahora tampoco la tarea será sencilla, pero la ventaja es que el valor de la oferta es sustancialmente más alta que la realizada en 2005.

Boudou también confirmó un adelanto de este diario en noviembre: para los pequeños inversores habrá condiciones más ventajosas. A este grupo, el Gobierno le ofrecerá un bono más corto, a 3 años, para pagar los intereses acumulados entre 2005 y 2009 y para cancelar los pagos correspondientes a los últimos 3 años del cupón PBI. El resto de los inversores, en cambio, recibirá un título a 7 años.

Los pequeños bonistas no tendrán la obligación de suscribir el nuevo bono de u$s 1.000 millones que lanzará el Gobierno. Esa responsabilidad recaerá, por lo tanto, en los grandes inversores y en los bancos colocadores.

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