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Los ahorros no están yendo a la producción
En particular, el mercado financiero debería servir como árbitro entre quienes necesitan dinero para producir y quienes tienen sobrantes de capital, que pueden prestar a cambio de una ganancia. El Gobierno, en cambio, al intervenir está transformando las finanzas del país en un sistema para financiar sus propias políticas en detrimento de las inversiones productivas.
En las últimas semanas consiguió casi u$s 3.000 millones entre la colocación de Bonar 2024 y los u$s 1.500 millones que logró YPF, claro que pagando tasas siderales -cercanas al 9% anual en dólares cuando en el mundo están casi a cero- y recurrió al equivalente a u$s 4.800 millones de los u$s 11.000 millones del acuerdo con el Banco de China. Así, logró que las "reservas" del BCRA subieran a u$s 33.900 millones con lo que pretende mantener anclado el dólar subvaluado, al menos hasta la nueva administración.
Así, con el dólar oficial retrasado en $ 8,93 contra el paralelo a $ 12,6 -también atrasado vía venta de dólar "ahorro"- se consolida la expectativa de que el oficial subirá a razón del 1% por mes, por lo menos hasta octubre, frente a una inflación del orden del 2% mensual. Desde la última devaluación -enero de 2014- el billete verde oficial subió sólo un 10%, mientras que la inflación acumuló un alza del 50%.
En los bancos se vive el "boom de los plazos fijos", ya que todo indica que la tasa le ganará al dólar. Pero este ahorro de las personas, que recaudan los bancos, no va al sector productivo sino que se lo prestan al Tesoro -para financiar el déficit- vía las Lebac. Aumentos fuertes en el gasto público y en los subsidios son solventados vía emisión -los pesos en circulación crecieron en abril el 33% interanual, expandiéndose la base monetaria en 28.738 millones de pesos- y colocación de bonos para conseguir dólares.
Así, los plazos fijos privados, tanto en pesos como en dólares, crecieron en abril un 8,6% -subieron en $ 30.908 millones, hasta los 391.414 millones- según los datos del BCRA, la mayor suba desde la convertibilidad. Sucede que, medidas en dólares, ofrecen uno de los retornos más altos del mundo. Las tasas rondan el 20,5% anual por plazos fijos en pesos a 30 días mientras que el dólar se apreció, en abril, a una tasa anualizada de poco más del 8%, por tanto el rendimiento del plazo fijo es de al menos un 12,5% en dólares. Luego, con ese dinero, los bancos compran Lebac que, aunque el BCRA viene intentando bajarlas, en la última subasta supuso tasas del 25,97% y un 26,64%.
Otro síntoma del atraso cambiario son los bonos "dollar linked" que ganan hasta el 20%, a la espera del próximo Gobierno, porque pagan lo que sube el dólar oficial más una sobretasa. La gran mayoría de las emisiones no son realizadas por inversores productivos sino, otra vez, por grandes gastadores como el Gobierno Nacional -un 46% de los títulos emitidos- con sus Bonad 2016 y 2018 de octubre y noviembre, la Ciudad de Buenos Aires -el 21% del total- y Córdoba -un 11%- seguidos por otros gobiernos provinciales.
El ahorrista compra el título en pesos a un año de plazo tomando como referencia la cotización actual del billete verde ($ 8,93). Al cabo de doce meses recibirá en pesos un porcentaje equivalente a la suba del oficial que, según el mercado de dólar futuro (Rofex) será del 32%. A lo que hay que sumar la renta fijada en las condiciones de emisión que suele rondar el 4% anual. En conclusión, quienes hoy inviertan sus pesos en estos bonos "dollar linked" obtendrán algo más del 36% a un año, si se cumple la profecía del Rofex.
(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.


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