4 de marzo 2009 - 00:00

Los Amados cada vez son mejores músicos

Dentro de un formato más de concierto, el nuevo espectáculo de Los Amados evidencia un notorio salto de calidad musical de los integrantes del grupo.
Dentro de un formato más de concierto, el nuevo espectáculo de Los Amados evidencia un notorio salto de calidad musical de los integrantes del grupo.
«Karabalí, ensueño Lecuona» Idea y Dir. Gral.: A. Viola. Dir. Mus. y Arreg.: L. Fiks (contrabajo). Músicos: F. Costa (percusión), A. Rosenberg (piano), D. Rodríguez (congas, voz), R. Rodríguez (percusión, voz), O. Durán (requinto), H. Sánchez (trompeta y acrobacia), y D. Horovitz (voz). Esc. y Vest.: C.Villamor. Dis. Ilum.: D. Barber. Coreog.: I. González Can. (Teatro Margarita Xirgu).
Monos, palmeras, una diva almodovariana, mucha piel de tigre y una flora tropical que germina en el vestuario de los músicos; ése es el ambiente elegido por Los Amados para festejar sus 20 años de trayectoria con un homenaje al gran músico y pianista cubano Ernesto Lecuona.
Temas bien conocidos, como «Siboney», «María la O», «Siempre en mi corazón», «La comparsa», alternan con otros menos populares pero de rica musicalidad. Son composiciones que, además de inspiradas, exigen un gran dominio de técnica clásica, y en este sentido el nivel alcanzado por estos instrumentistas evidencia un notorio salto de calidad.
Al igual que en sus anteriores shows, Los Amados salen a escena caracterizados de músicos latinos. El público ya los conoce y festeja cada nueva referencia biográfica. Pese a contar con dos discos editados: «Mensajeros del amor» (1998) y «Rutilantes» (2006), el grupo estuvo más ligado al rubro humorístico que al musical. Su nuevo show, en cambio, presenta un formato más de concierto con un total de dieciocho temas, entre canciones y música instrumental.
Las letras de algunos temas -como por ejemplo, el bolero «Celos» o el tango «Es un golfo»- hoy suenan algo cursis y melodramáticas, pero la interpretación de Alejo «Chino» Amado (el showman romántico que compone Alejandro Viola) las realza con un tono levemente paródico, consiguiendo que el público se divierta y a la vez disfrute de la canción. El humor sólo aparece en contados momentos, los suficientes como para que el público se distienda y saboree la hora y media de espectáculo sin desconcentrarse.
Son muy festejadas las discusiones entre el «Chino» y «Tito Richard Juncada» (Lisandro Fiks), infaltables en sus shows, al igual que la encuesta que éstos realizan entre la platea. «¿En qué parte del cuerpo se sienten los celos»? preguntan entre otras cosas, para retrucar luego con alguna frase insólita.
En esa atmósfera romántica y delirante es posible viajar en el tiempo al compás de los cantos africanos, o sentir el embrujo de la noche cubana (en versión hollywoodense, claro está). A ello contribuyen el vestuario y la escenografía de Cristina Villamar que en «Karabalí.» ocupan un lugar tan protagónico como la música de Lecuona.

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