23 de abril 2012 - 11:26

Los bancos rearman el colchón de liquidez (depositan en el Central)

• Colocaron más de $ 10.000 millones.
• Plazos fijos acumulan suba del 15% en el año.
• Créditos crecen, pero poco

Los bancos prefirieron rearmar el colchón de liquidez que habían perdido en la última parte del año pasado, por lo que buena parte de los depósitos que recibieron tuvieron un destino muy seguro, ya que fueron a las arcas del BCRA. Los pases pasivos, por lo que los bancos cobran una tasa promedio del 9,5% anual, aumentaron nada menos que $ 10.400 millones.

La información que divulga el BCRA es clara en lo que respecta a este comportamiento: mientras que los depósitos a plazo aumentaron un 15% en lo que va de 2012, el crédito apenas creció el 4%. Las comparaciones interanuales muestran aún una expansión muy fuerte del 45%, pero con tendencia levemente declinante mes a mes. Este comportamiento es un síntoma de la desaceleración de la actividad. Los bancos se muestran más cautos a la hora de prestar, pero al mismo tiempo hay una importante desaceleración de la demanda, que se nota tanto en las líneas para empresas como la de individuos. Los claros indicios de desaceleración generan mucha más cautela no sólo a la hora de dar crédito, sino que además vuelve más cautelosos a quienes piden prestado.

La línea de adelantos en cuenta corriente es la más dinámica entre las empresas (acumula una suba del 22% en 2012), pero el descuento de cheques acumula una caída superior al 3%. En el mercado ya se habla de un alargamiento en los plazos de pago y también una suba en la morosidad en distintos rubros. Los datos oficiales todavía no lo muestran y además los bancos tienen margen para que los balances no muestren inmediatamente algún grado de deterioro en su cartera crediticia. El sistema financiero, no obstante, está en un nivel históricamente bajo en relación con los niveles de atraso.

En lo que hace al segmento de individuos, los préstamos personales son los que muestran la principal suba (6,5% en lo que va de 2012). Luego del «parate» del último trimestre del año pasado, generado por la presión cambiaria y la fuerte suba de las tasas de interés, las entidades volvieron a la carga con un amplio menú de préstamos dirigidos a individuos. También se nota una aceleración en las líneas con garantía hipotecaria. La incógnita ahora pasa por la suba que tuvo el dólar en el mercado paralelo (llegó a superar los $ 5 la semana pasada) y el impacto que puede generar en el mercado de pesos. Por lo pronto, la liquidez es muy amplia y los bancos están sentados sobre un verdadero colchón de pesos, por lo que la tasa de interés volvió a niveles precrisis. La Badlar (tasa de plazo fijo mayorista) se estacionó en la zona del 12% anual.

La principal fuente de inyección de pesos es la compra de dólares por parte del BCRA (van más de u$s 3.500 millones) y, en menor medida, las financiaciones al Tesoro vía adelantos transitorios. Se estima que este panorama se mantendrá por lo menos este segundo trimestre. Sin embargo, tal como sucedió el año pasado, las dudas surgen por lo que podría suceder en el segundo semestre. Con un menor ingreso de divisas y con presiones latentes sobre el tipo de cambio, no está claro si los bancos podrán mantener las tasas sin variaciones o si, por el contrario, se verán obligados a subir los rendimientos en pesos para que no se vayan depósitos.

Los datos de la semana que fue del 9 al 13 de abril ya mostraron un crecimiento mucho menor en el ritmo de plazos fijos, que aumentaron $ 360 millones, cuando venían haciéndolo a más del doble. Más allá de cuestiones estacionales, la combinación de una suba más rápida del dólar paralelo junto con tasas de interés muy bajas podría estar jugando en contra. Sin embargo, la importante masa de fondos disponibles que tienen las entidades frenaría cualquier incremento en el corto plazo.

Mientras tanto, se espera que el BCRA anuncie planes relacionados con los encajes bancarios, luego de la modificación de la Carta Orgánica. El objetivo es establecer un sistema de encajes diferenciales para promover el crédito a largo plazo, especialmente en lo que hace a líneas dirigidas a fomentar la inversión.

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