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Los caciques temen que Macri elija a Cristina para dividir PJ
• LA PRESIDENTE SUEÑA CON SER JEFA DE LA OPOSICIÓN.
• REÚNE A LEGISLADORES PARA ALINEAR TROPA.
• GOBERNADORES EN ALERTA.
Máximo Kirchner, Eduardo Duhalde y Rodolfo Urtubey
La posibilidad espanta a caciques del PJ, del interior y de Buenos Aires pero es la hipótesis que proyecta la Presidente sobre su futuro político. Fantasea con ser la jefa de la oposición que tenga, además, expresión legislativa y callejera con La Cámpora -o lo que perdure- capitaneada por Máximo Kirchner.
La Presidente opera, y con esa tesis se mueven sus entornistas, con la convicción de que no perdió el 22-N, que el 48,5% fue un buen número tras doce años y que esos votos son kirchneristas. Es decir: son sus votos. Si, como muestra la foto de la elección, el país se fracturó en dos, una mitad la expresa Macri y la otra la conduce ella. Con ese manual, Cristina se asume la inevitable interlocutora y duelista de Macri.
En la construcción de esa jefatura fuera del poder, Cristina convocó a los diputados del FpV para esta tarde a la quinta de Olivos, para notificarlos sobre dos expedientes: uno que ya conoce, que desde el 10 de diciembre serán oposición; otro que los preocupa, que ella plantea conducir al peronismo en el desierto de la derrota. Mañana hará lo mismo con los senadores, la trinchera parlamentaria más poderosa del PJ. Agradecerá el respaldo sin meterse en asuntos más ardientes como los nombres para las autoridades de bloque y de cámaras. La coronación de esas citas podría ser en Plaza de Mayo, el 9 de diciembre, día que el kirchnerismo convoca a una concentración frente a Casa Rosada para escuchar el último discurso de Cristina de Kirchner como presidente.
Mundanos, los gobernadores quieren para sí las dos butacas de jefatura: José Luis Gioja en Diputados y Rodolfo Urtubey en el Senado. Ese bloque, sin ser un clan unívoco, juega a reinstaurar un CFI para negociar con Macri.
11-D
Hay, detrás de esos ordenamientos, una novedad implacable. El 11 de diciembre el movimiento que venera a Juan Domingo Perón entrará en un proceso inédito en los últimos 30 años. Perderá el control mayoritario del poder para replegarse en un puñado de provincias chicas y, sobre todo, en el Congreso. Estará obligado a interactuar con un no peronista como Macri.
El último cuarto de siglo el peronismo fue puramente endógeno. Disputó poder consigo mismo: Menem contra Duhalde, Kirchner contra Menem y luego contra Duhalde, Cristina contra Scioli, y Massa versus Cristina. Fue una disputa interfamiliar y ahora, por primera vez desde los años 80, la discusión se dará fuera del Estado que en modo PJ, se traduce como la periferia del poder.
Hay un factor más inquietante: Macri, el otro, el enemigo ideal que potenció el clan Kirchner y se convirtió en su ejecutor, se recorta con capacidad de fuego para influir en la interna PJ. El pánico mayor de los jefes con territorio es que, en una estrategia para romper al peronismo, Macri abrace a Cristina como su interlocutora y deje en un segundo plano a los gobernadores.
No es un temor sin fundamentos. En el PRO, desde antes del balotaje, proyectaban un escenario con el actual oficialismo segmentado entre el kirchnerismo, con epicentro en La Cámpora, y el PJ territorial. Y la intención, en principio no del todo explícita, de alimentar esas tensiones. "A Macri le conviene que el kirchnerismo siga existiendo", interpretó un operador que reporta en el PJ clásico. "Si Macri elige a Cristina después le puede traer consecuencias cuando necesite de los gobernadores y sus senadores" agregó.
Pero Cristina no es la única que se mueve. Esta tarde Scioli reunirá a los gobernadores en el BAPRO para agradecerles por la campaña y la elección, una foto que retratará a los actores que, en voz cada vez más alta, objetan la conducción de Cristina de Kirchner y, sobre todo, el modo en que intervino La Cámpora, con la protección de la Presidente.


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