11 de agosto 2011 - 00:00

Los charlatanes en busca de cualquier excusa

Los charlatanes en busca de cualquier excusa
De alguna manera, de la seguidilla de bajas que comenzó el 21 del julio (el Dow acumula una pérdida del 15,75%), la que dejó peor gusto en la boca fue la de ayer. No porque hace 11 años y 11 meses fue la primera vez que el Dow superó esa marca (lo cual sugiere que cualquier persona que hubiera comprado Dow desde entonces tiene un poco más de chances de haber perdido dinero que de haberlo ganado), sino porque en lugar de ir clareando, el horizonte parece cada día más negro (podríamos decir que algunos problemas de fondo finalmente están siendo reconocidos por el mercado). La mayoría de los comentaristas prefirió culpar a la corrida que se está iniciando contra la deuda de Francia por el 4,62% que perdió ayer el Dow (cerró en 10.719,94 puntos), pero esta corrida tiene que ver con la imprevisión del BCE por apuntalar la deuda italiana y española; terminó dos días atrás golpeando lo más fuerte del continente. Dicho de manera más clara: los problemas de Francia son viejos. El argumento fue que existía alguna vinculación arcana con la banca americana y que ésta arrastró tras de sí a todo el mercado (costaba vincular la baja de las acciones con la suba de los commodities -el petróleo ganó un 4,53%- el 1,1% que ganó el dólar ante las principales monedas y la baja de la tasa; por lo que venía bien refugiarse tras una excusa extranjera). Es posible que la vinculación exista, pero no debemos olvidar que si los bancos norteamericanos han conseguido el compromiso de la Fed de regalarles dinero a tasa negativa hasta mediados de 2013, tal vez sea porque las carteras tóxicas nunca fueron saneadas. Podemos hablar del efecto de las órdenes computarizadas, los call margins, los volúmenes récord, la suba del oro, etc., pero nada de esto cambiará una actualidad negra, pero no terminal. La mejor prueba de esto es que ayer la UCS y el Gobierno mexicano colocaron títulos a 100 años.

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