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Los “compañeros” de Mariano Recalde
Esta vez el medio elegido es un memorando interno al personal, que arranca con el encabezado populista «Estimados compañeros». Allí el hijo del diputado por la CGT Héctor Recalde e íntimo amigo de «Maxi» Kirchner vuelve a decir que pagó su pasaje, y que el vuelo AR 2104/1205 entre Aeroparque y Carrasco «dio resultado positivo».
Si bien en la misiva a sus «compañeros» el joven directivo no reitera la cifra de ese supuesto beneficio (en el primer comunicado difundido el jueves pasado era de $ 45.000, cifra que se redujo a poco más de $ 10.000 algunos minutos más tarde) de ese vuelo, abunda en promesas de austeridad -como por caso la utilización de autos de la empresa para los fines que estaban previstos-. Nada dice del mantenimiento de agencias en el exterior en ciudades a las que Aerolíneas ya no vuela más ni volverá a hacerlo, como Londres o París.
Tampoco explica por qué -según su propia confesión- pagó u$s 100 por el viaje ida y vuelta a Montevideo, cuando un ticket comprado a horas de la partida suele costar hasta tres veces esa cifra (los más económicos son los que se adquieren con mayor antelación, no permiten cambios de fecha ni cancelaciones y hasta se cobra el despacho de equipaje, como hace PLUNA).
Asimismo, Recalde omite -como hizo el día de la conferencia de prensa- explicar cuánto costó traer el Boeing 737-300 con el que se hizo la travesía futbolística «en taxi» (sin pasajeros) desde Ezeiza hasta Aeroparque, con el solo fin de que los privilegiados viajeros que abordaron la aeronave lo hicieran en la estación aérea más cercana a sus domicilios u oficinas. El costo de ese viaje (que implica miles de litros de combustible en el decolaje y aterrizaje) no fue contabilizado en el balance que arrojó «resultado positivo» para Aerolíneas, según aseguró su presidente.
La carta termina con un tono épico propio de la corriente política a la que adscribe Recalde, asegurando que «ratificó el rumbo asumido y seguiremos trabajando para cambiar esta crítica situación, sin importar qué intereses afectemos y aún cuando el costo personal de este desafío sea tan elevado».
Sergio Dattilo


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