En el mundillo de los economistas más o menos serios no queda bien eso de ser definido de keyneseano (K), neo-K o alguna otra yerba similar. Es que lo K está demodé (que sea una estructura intelectual fachista poco y nada importa). Lo canchero es ser tildado de pragmático, que se es capaz de aplicar a cada situación lo mejor que tiene cada escuela o teoría económica (implicando que uno es tan sabio que las conoce todas y ocultando que tal vez no conoce a ninguna). El problema es que esto presupone que la economía -a través de alguna o varias de sus líneas- ha develado el camino para la felicidad material de la gente, lo que es manifiestamente falso y filosóficamente ilógico. Esto no quiere decir que la profesión económica no sirva de nada, pero si no admitimos que nuestro conocimiento de la realidad es absolutamente parcial e insuficiente y que nuestras conclusiones -en el mejor de los casos- son de carácter probabilístico, somos unos mentirosos. Francamente, estamos cansados de la caterva de economistas que continúan clamando una inyección masiva de fondos del BCE (maquinita, eurobonos, etc.) como si ésa fuese la salvación única y divina para la crisis europea. Señores: admitan que su clamor se funda en un interés económico personal (buscando el beneplácito clientelar oficialista, porque los errores de diagnóstico previos los dejan al borde del papelón o por donde han puesto sus dineros) y/o admítanse K. En lo personal, no tenemos la más mínima idea de si el nuevo plan de la Unión Europea será un éxito o un fracaso (y eso que en esta columna venimos hablando de él antes que cualquier otro medio o charlatán/economista local); lo más que podemos hacer es desgranarlo un poco para estimularlo a usted a que saque sus propias conclusiones. Ayer por la mañana tuvimos rumores de que el BIS permitiría el uso de acciones y deuda corporativa como colateral y, por la tarde, que se crearía un Mecanismo de Estabilidad Europea para complementar y ampliar al EFSF. Sin grandes sorpresas negativas de este lado del Atlántico, y con las amenazas de las calificadoras apuntalando a Merkozy (Merkel+Sarkozy), el Dow trepó un 0,43%, a 12.150,13 puntos.
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