9 de noviembre 2017 - 00:00

Los demócratas consiguieron oxígeno con importantes triunfos electorales en EE.UU.

En Nueva York fue reelecto Bill de Blasio, uno de los principales críticos de la gestión de la Casa Blanca. El partido recobra fuerzas en vista de los comicios legislativos del próximo año.

Washington - Un año después de sufrir una inesperada derrota en las elecciones presidenciales de Estados Unidos que dejó a sus líderes en estado de shock, el Partido Demócrata celebró ayer sus notables victorias en los comicios del martes en los estados de Virginia y Nueva Jersey, y en la ciudad de Nueva York.

Uno de los demócratas que mejor expresó el sentir de catarsis del partido fue el exvicepresidente Joseph Biden, quien en su cuenta de Twitter calificó de "sonora derrota para el presidente (Donald) Trump" los resultados de unas elecciones en las que los "votantes rechazaron las feas políticas" vistas a lo largo del último año.

El presidente republicano quiso evitar que se lo pudiera señalar como máximo responsable de los malos resultados obtenidos por su partido en una jornada en la que estaban en juego los Gobiernos de los estados de Virginia y Nueva Jersey, así como multitud de cargos municipales a lo largo de todo el país.

"Ed Gillespie trabajó duro, pero no me representaba a mí o a aquello que yo defiendo", escribió a última hora del martes desde China Trump en su cuenta personal de Twitter, en referencia al candidato republicano derrotado en la carrera por el cargo de gobernador de Virginia, a quien venía respaldando desde hacía días.

También destacó que el triunfo del demócrata Bill de Blasio, quien resultó reelegido como alcalde de la Nueva York, ciudad natal del presidente.

En Nueva Jersey, el demócrata Phil Murphy también obtuvo la victoria al quedar unos 13 puntos porcentuales por encima de su rival, poniendo fin al mandato de ocho años del gobernador republicano Chris Christie, antiguo aliado de Trump.

La opinión expresada por los ciudadanos en las urnas puede interpretarse como un claro "no" de parte de la población a algunos de los principios fundamentales de la administración del multimillonario.

"Muchos analistas están atribuyendo los resultados a una reacción contra Trump y su partido. Pero, en cualquier caso, también es posible que los resultados se deban a la debilidad de los candidatos", explicó el analista político de la Universidad de Duke, David Rohde.

Más allá de los números, que dieron una serie de victorias memorables a los demócratas, como la obtenida en Virginia, parece evidente que el actual Gobierno generó un incipiente movimiento de resistencia.

Feministas, negros, transexuales, inmigrantes, refugiados y personas contrarias a la venta indiscriminada de armas optaron por dar un paso al frente y presentarse como candidatos.

Justo un año después de que se hiciera con las llaves de la Casa Blanca un candidato que, años atrás decía sentirse legitimado a "agarrar por la vagina" a las mujeres por el mero hecho de ser famoso, las feministas celebraron el martes una jornada para recordar.

Llama la atención el caso de la demócrata Ashley Bennett, que en su primera experiencia política se impuso en la carrera por ser representante del condado de Atlantic (Nueva Jersey) al republicano John Carman, quien en enero celebró el final de la Marcha de las Mujeres que tuvo lugar en el país con las palabras "justo a tiempo para preparar la cena".

Otro caso de aparente justicia poética es el de Danica Roem, la primera mujer transexual que ejercerá de congresista por el estado de Virginia y que derrotó al conservador Bob Marshall, firme opositor a la legislación que permite a las personas transgénero utilizar el baño que prefieran en los colegios públicos.

Los comicios del martes, en definitiva, sirvieron para dar oxígeno a los demócratas, sobre todo de cara a los comicios legislativos de 2018, en los que el partido aspira a recuperar el control de la Cámara baja del Congreso, dominada por los republicanos.

Agencias EFE y AFP

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