30 de julio 2010 - 00:00

Los frigoríficos, en emergencia

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
Mientras la recomposición de los precios de la hacienda mantiene sosegados a los productores ganaderos, la crisis por la escasez de bovinos y la restricción a las exportaciones golpeó a la industria frigorífica con el consecuente cierre de plantas, despidos, suspensiones y retiros voluntarios que afectan a casi 10.000 trabajadores.

Los valores del kilo vivo reflejan subas por encima del 80% respecto del año pasado, entre otros motivos, por la liquidación de stock que se produjo en 2009, debido a la sequía y -según los dirigentes rurales- «la ausencia de política ganadera de los últimos 4 años» que no genera previsibilidad. Este escenario tiene como principales víctimas a los consumidores que sufren las subas en las góndolas, y a la industria frigorífica que no tiene animales para faenar y mantiene su capacidad productiva ociosa. Esa inactividad derivó en el cierre de una planta en Santa Fe, y en suspensiones y despidos en establecimientos de Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires.

El problema es el bajo nivel de faena, debido a que se alinearon una serie de factores como la disminución del abastecimiento, el aumento de costos, la reducción del consumo interno y una merma en precios internacionales.

El presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), Miguel Schiariti dijo ayer a este diario que «el momento para la industria es muy malo, con exportaciones cerradas parcialmente, pero sin negocios de comercio exterior importantes».

Así, las miradas volvieron a dirigirse al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que mantiene el poder de otorgar los permisos de exportación denominados ROE rojos, los cuales son entregados por cuentagotas y a cambio de que los frigoríficos exportadores se comprometan a abastecer al mercado interno con los cortes populares y las famosas tarifas baratas de los hipermercados durante los fines de semana.

Sin embargo, para Schiaritti la estrategia de Moreno sumó otro problema. «Los exportadores para mantener abiertas las plantas apuntan al consumo interno. Mientras la faena cayó un 30% para los frigoríficos consumeros (los que trabajan con el mercado interno), se suma lo que pierden porque entran en ese negocio los exportadores. Entonces sería de entre el 40% y el 50%», explicó.

«Es el peor momento de la industria frigorífica de los últimos 30 años, y de los trabajadores también. Están en riesgo los puestos de 10.000 trabajadores, porque el hilo se corta por lo más delgado. Están afectados 2.500 despedidos, y en riesgo 5.000 más en el corto plazo», detalló el titular de CICCRA.

«La crisis es terrible», coincidió ayer el presidente del Consorcio de Exportadores de Carne ABC, Mario Ravettino, ante la consulta de Ámbito Financiero.

El consorcio advirtió sobre la fuerte baja registrada en los precios de la carne a nivel internacional y los inconvenientes que esto representa para los frigoríficos locales, por la merma que se verifica en los envíos a los principales mercados del mundo.

Frente a esta situación, la Secretaría de Comercio Interior decidió conformar una mesa de emergencia que se abocará a analizar esta problemática y buscará alternativas para la continuidad de las fuentes de trabajo y las exportaciones cárnicas de manera inmediata.

Según la entidad, los cortes de alta calidad de la Cuota Hilton, que se exporta a Europa, se comercializa actualmente a u$s 12.000 la tonelada frente a los u$s 16.500 del año pasado.

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