10 de septiembre 2014 - 00:00

Los gobernadores resisten presión gremial por subas

Eduardo Fellner y Antonio Bonfatti
Eduardo Fellner y Antonio Bonfatti
 En respuesta a una presión gremial que se profundiza, los gobernadores debieron salir a insistir -en algunos casos, con crudeza- que la discusión salarial por este año ya fue cerrada y que no habrá una reapertura de paritarias.

En su negativa, los Ejecutivos se apoyan en las señales de preocupación que muestran los ingresos por coparticipación y por las recaudaciones locales, a partir de la desaceleración en los incrementos que se vislumbra hace varios meses, de la mano del freno en la actividad.

A ello se suma las dificultades para acceder a financiamiento en el exterior, a partir del revés judicial de la Argentina en los Estados Unidos en su lucha contra los fondos buitre.

Pero en la vereda gremial, los dirigentes argumentan que la inflación ya demolió el aumento otorgado a principios de año, buena parte en cuotas, y exigen la reapertura de la discusión salarial para obtener una nueva recomposición antes de que termine el año.

Sin embargo, los Ejecutivos no comparten esa mirada y enfatizan que los incrementos de sueldos se mantienen aún por debajo de los niveles de inflación.

"Acabamos de dar el último aumento en agosto, correspondiente a julio; no hay ninguna posibilidad de dar incremento salarial porque, aparte, tampoco se ha superado el que hemos dado", sostuvo el mandatario de Santa Fe, el socialista Antonio Bonfatti.

El gobernador reaccionó así frente a los planteos elevados por el gremio docente AMSAFE, que pidió el llamado a la mesa salarial, tras la suba del 30,5% acordada en marzo.

En Jujuy, por su parte, la estocada gremial tomó la forma de una huelga de 96 horas con movilización que inició ayer la Intersindical de Trabajadores Estatales, para exigir al Gobierno de Eduardo Fellner un nuevo incremento de sueldo y el cumplimiento de acuerdos paritarios.

"Las medidas de fuerza son desproporcionadas", disparó el ministro de Hacienda, Ricardo Pierazzoli, además de remarcar que "reabrir una paritaria con los empleados públicos es de imposible cumplimiento en materia financiera y fiscal".

"Ninguna provincia lo está realizando y sería una irresponsabilidad", sentenció, y recordó que es "una de las pocas provincias cuyos empleados públicos tienen un piso de este valor",
con referencia en la base salarial de 5 mil pesos.

Jujuy es uno de los distritos que muestra fuerte dependencia de la asistencia financiera extra de la Casa Rosada para hacer frente a los compromisos salariales.

Otro estado que integra ese lote es Santa Cruz, donde en las últimas horas el mandatario peronista Daniel Peralta argumentó que "si estamos pidiendo 200 millones de pesos para pagar sueldos es que no tenemos para dar ni un solo peso de aumento".

"El mensaje es que estamos sosteniendo empleo y un régimen de jubilaciones que entre todos hemos resuelto sostener, Gobierno y sindicatos, y eso tiene un costo", dijo, mientras ATE diseña un paro de 72 horas desde el 17, y la docente ADOSAC augura una "mayor conflictividad".

Desde Mendoza, en sintonía, el justicialista Francisco "Paco" Pérez insistió en que "financieramente la provincia no está en condiciones de discutir ningún punto en paritarias", y se sumó así a las negativas públicas desplegadas en los últimos días por sus pares de Buenos Aires, Daniel Scioli; de La Pampa, Oscar Jorge y de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, entre otros, lo mismo que desde los Ejecutivos que conducen el entrerriano Sergio Urribarri y el chaqueño Juan Carlos Bacileff Ivanoff.

En este último distrito, ayer los gremios docentes ATECH y Federación SITECH iniciaron una nueva huelga de 48 horas, que eleva ya a 38 los días perdidos por medidas de fuerza, mientras que en tierra bonaerense los médicos nucleados en la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (CICOP) cumplieron ayer un nuevo paro de 24 horas en los 78 hospitales públicos.

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