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Los grados de libertad del gobierno de Barack Obama
Por último, el desarrollo de productos derivados como instrumentos de diversificación del riesgo fueron el virus que transmitieron el contagio hacia el sistema financiero mundial.
La respuesta de la Reserva Federal en dicho contexto fue nuevamente un brusco cambio en las reglas de política monetaria. A partir de los acontecimientos de agosto de 2007, la Fed decidió volver al esquema de disminución abrupta de la tasa de interés.
A diferencia de los buenos tiempos, cuando la caída de la tasa de interés estimulaba la economía sin consecuencias inflacionarias, esta vez sólo aceleró el derrumbe. Entre agosto de 2007 y octubre último la Fed ha bajado 425 puntos básicos la tasa de interés para colocarla nuevamente en 1%.
En medio de esto, en setiembre último el sistema financiero quebró.
Algo ha cambiado desde el año 2001: las recientes bajas en la tasa de interés no han sido más que una medida reactiva de la Fed, primero para evitar el desastre y luego para administrarlo brindando liquidez al sistema.
Más allá de las turbulencias en los mercados financieros y bursátiles, el mercado mundial ha dado un voto de confianza al Tesoro de los Estados Unidos y con ello al dólar, elevando la demanda de sus propios pasivos.
En medio de una crisis cuasi sistémica, la moneda de cuenta mundial sigue siendo el dólar y esto brinda las herramientas para el ordenamiento de la crisis. En la Argentina sabemos muy bien qué significa una crisis del sistema financiero sin financiamiento.
Por lo tanto mientras se regularice el sistema financiero mundial deberemos esperar que lo sucedido en el período de bajas tasas de interés se invierta. La mala noticia para los emergentes es que así como entraron los capitales y se sobrevaluaron sus monedas y los commodities, ahora debemos esperar lo contrario.
La política fiscal en Estados Unidos ha sido una potente herramienta anticíclica. En el último período se criticó a la administración Bush de elevar el déficit fiscal. Los gastos de seguridad, la guerra de Irak y ahora, la asistencia al sistema financiero son elementos que a primera vista reducirían sustancialmente el margen de maniobra de políticas fiscales expansivas.
Frente a esto, pareciera ser que Obama no contaría con la política fiscal como elemento estabilizador. Sin embargo, un análisis un poco más profundo no sería tan pesimista. Si bien el déficit fiscal podría superar 4,5% del PBI durante 2008 hay dos elementos que todavía dan un amplio margen de maniobra a la política fiscal.
a) El déficit podría crecer hasta 50% del actual y ubicarse en los valores de principios de la década del 80, cuando asume Reagan con una recesión profunda.
b) Gracias al período de superávit fiscal de la década del 90 el coeficiente deuda/ producto es todavía bajo. Representaría 68% o 70% del PBI. Si a esto le sumamos que el mundo está dispuesto a financiar al Tesoro de Estados Unidos, el margen es aún más amplio.
La recuperación del precio de los activos será lenta. El desempleo creció y seguramente lo seguirá haciendo.
La administración demócrata se enfrenta a grandes desafíos, pero cuenta con el arsenal intacto para salir airosa de la contienda.


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