Los grandes también lloran

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El llanto de Juan Pablo Carrizo en primer plano marca lo que nadie puede creer. River bajó al Nacional B por primera vez en sus 110 años de historia. El equipo que más campeonatos ganó en Primera División desde que se implantó el profesionalismo tendrá que jugar en la segunda categoría del fútbol argentino y no puede echarle la culpa a nadie, porque perdió en el terreno de juego teniendo «ventaja deportiva» y definiendo en su cancha.

Esta historia que empezó hace casi tres años, con el último puesto logrado por Diego Simeone en el torneo Apertura, después de haber sido campeón en el Clausura, termina de la peor manera. De la menos pensada, aun después de la derrota del miércoles en Córdoba, porque todavía cuesta creer que River jugará la temporada 2011/2012 en el Nacional B.

El partido comenzó con mucho nervio y luego de un gol bien anulado a Belgrano, llegó la media vuelta de Mariano Pavone para poner el 1 a 0 que llevaba tranquilidad a todo el estadio o a su gran mayoría.

River tuvo salida y llegada por los costados con las mandadas de Affranchino y de Roberto Pereyra, como en los mejores partidos bajo la dirección de Cappa y a partir de esos desbordes mantuvo a Belgrano en su campo, lejos del arco de Juan Pablo Carrizo.

Pavone, agrandado por su gol, se mostraba muy activo y Leandro Caruso se juntaba con Erik Lamela para tratar de generar juego.

Fueron los mejores momentos de un River, que lo pudo definir si Sergio Pezzotta cobraba un evidente penal de Claudio Pérez a Caruso que no vio. Belgrano mejoró en el segundo tiempo, cuando Franco Vázquez encontró su lugar en el campo y empezó a hacer pesar su habilidad. César Pereyra se perdió un gol increíble por sobre Carrizo y dos minutos después llegó el empate. Centro de Pereyra que Juan Manuel Díaz quiere rechazar de derecha y la hace rebotar en Ferrero. Aprovechó Guillermo Farré y derrotó a Carrizo.

Después, la desesperación hizo lo demás. River tuvo un penal (por empujón de Tavio a Caruso), pero Pavone lo tiró a las manos de Olave y allí se terminó el partido.

Belgrano mantuvo la calma y jugó con el reloj. River se desesperó y sus ataques fueron cada vez más desordenados. Cuando el público dijo basta haciendo suspender el partido, ya se sabía que River estaba en el Nacional B.

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