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Los horrores de la guerra “esterilizada”
Encerrado en un contenedor de forma oblonga sin ventanas en el estado norteamericano de Nuevo México, con aire acondicionado y frente a una computadora, durante años piloteó y maniobró con un teclado y un joystick naves que atacaban a supuestos terroristas al otro lado del mundo, y en su pantalla veía a las víctimas de sus operaciones. Una política impulsada por John Brennan, futuro director de la CIA.
El exsoldado de la Fuerza Aérea estadounidense Brandon Bryant, de 27 años, confesó los «horrores» de la guerra «virtual», «impersonal» y «aséptica» impulsada por el presidente estadounidense, Barack Obama. Bryant agregó que «trabajaba» con el aire siempre fijado en 17 grados centígrados, junto a otros colegas con 14 pantallas y cuatro teclados.
«Cuando Brandon apretaba un botón en Nuevo México, alguien moría en otra parte del planeta», dijo el magazine alemán.
En una ocasión, contó Bryant, en el breve intervalo entre el lanzamiento del proyectil del dron, que comandaba con un click del botón de su joystick, y el impacto en el objetivo, un niño apareció en la pantalla de control durante sólo un momento, antes de desaparecer en la explosión.
Bryant comenzó a tener problemas de sueño, depresión, y un día se desmoronó y comenzó a escupir sangre. Se le indicó reposo por seis meses con un diagnóstico de «síndrome de estrés postraumático» como el que sufren muchos soldados que combatieron físicamente en el frente de batalla.
A su retorno al trabajo comenzó a sufrir los mismos síntomas, por lo que debió alejarse de su tarea.
Agencia ANSA


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