• UN ESTUDIO DE MCKINSEY GLOBAL INSTITUTE ADVIERTE QUE SE ACABÓ LA ÉPOCA DE VACAS GORDAS POR LAS PRÓXIMAS DÉCADAS
Por lo visto en los últimos meses, el mercado parece querer inducir a los inversores a convalidar rentabilidades más bajas de las que estaban acostumbrados a recibir; sin embargo, algunos analistas advierten que esta situación se extendería, por lo menos, otras dos décadas. Así lo afirma un estudio de McKinsey Global Institute (MGI) que señala que el panorama futuro de las Bolsas no se asemejará al vivido entre 1985 y 2014, período que califican como una "era de oro" para los mercados, a pesar de las turbulencias vividas por las crisis de las puntocom en 2000 y la financiera mundial de 2008.
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El equipo liderado por Richard Dobbs, director de MGI, junto con Susan Lund y Sree Ramaswamy y otros expertos afirma que el contexto de menores rendimientos financieros podría durar 20 años, lo que tendría importantes repercusiones en los inversores y algunas entidades financieras, acostumbrados a altos retornos. Esto surge del informe "Diminishing returns: Why investors may need to lower their expectations" (Rendimientos decrecientes: por qué los inversores deben bajar sus expectativas), que calcula que a pesar de las distintas crisis de los últimos 30 años, desde 1985 la rentabilidad anualizada de la Bolsa fue de un 7,9%, tanto en EE.UU. como en Europa. "Esto es entre 140 y 300 puntos básicos superior al promedio de los últimos 100 años". En ese mismo período, la rentabilidad real del bono del Tesoro de EE.UU. fue de un 5%, 330 puntos básicos por encima del promedio de 100 años. En el caso del bono europeo, la rentabilidad fue del 5,9%, 420 puntos básicos por encima del promedio del siglo anterior.
En MGI explican que hay muchas diferencias con las décadas anteriores. Por un lado, desde los 70 el contexto fue de caída de la inflación, que era muy elevada en aquellos años, a lo que se sumaba un fuerte crecimiento de las economías en todo el mundo gracias a las tendencias demográficas, la mayor productividad y el gran crecimiento de China. Por otro lado, en este entorno los crecimientos de los beneficios corporativos eran crecientes gracias a las ganancias de nuevos mercados y a la caída de la tasa impositiva de las empresas, junto con otros factores como por ejemplo los menores costos por automatización de las cadenas de montaje. El estudio destaca que algunas de estas tendencias ya finalizaron, como ser el descenso de la inflación, o la velocidad de crecimiento de las economías, que cada vez se desaceleran más. En pocas palabras, se acabó la época de las tasas de interés bajas y de baja inflación.
Los expertos proyectan así dos escenarios posibles, uno de lento crecimiento mundial, y otro, más optimista, de recuperación del crecimiento del producto global, donde los rendimientos esperados añoran lo vivido en las últimas décadas.
Ahora ocurre todo lo contrario, porque hay que enfrentar procesos como la digitalización o la aparición de tecnologías disruptivas que podrían aumentar los márgenes de algunas empresas en el futuro, aunque todo esto llevará a menores crecimientos por la caída de los mercados de trabajo, advierten los expertos. "Mientras que la digitalización y las tecnologías disruptivas podrían aumentar márgenes para algunas empresas, las grandes empresas de EE.UU. y Europa occidental que se llevaron la mayor parte de los beneficios globales en los últimos 30 años enfrentan nuevas presiones competitivas de empresas emergentes, gigantes de la tecnología y rivales más pequeños basados en plataformas digitales. Estas fuerzas pueden reducir márgenes en el futuro". Como si fuera poco, EE.UU. y Europa, que en los últimos 30 años protagonizaron los mayores crecimientos, ahora se ven enfrentados a nuevos competidores emergentes que ya disponen de ese componente tecnológico del que habían carecido. Por eso, según el estudio, habrá que esperar que se mantenga la caída de la rentabilidad de las empresas.
En este entorno, los autores consideran que la rentabilidad de Wall Street podrá rondar el 4% o el 5% anual en los próximos 20 años, alrededor de 250 puntos por debajo que la rentabilidad que se experimentó entre 1985 y 2014. En cuanto al mercado de deuda, vislumbran retornos de entre el 0% y el 1%, unos 400 puntos básicos inferior a lo anterior. Explican que en Europa la situación va a ser muy parecida, incluso a pesar de que podría aumentar la productividad del Viejo Continente.
"La mayor parte de los inversores de hoy han vivido siempre en esta era dorada y un período de bajos retornos va a requerir ajustes dolorosos", alertan. Para estos especialistas, los inversores tendrán que acostumbrarse, entre otras cosas, a ahorrar más para la jubilación para mantener el mismo nivel de vida o, incluso, tendrán que consumir menos en este período y todo llevaría a una caída del consumo. La situación no sólo va a ser dolorosa para los pequeños inversores, sino para muchos sistemas de pensiones públicos y privados que asumen rentabilidades para sus carteras de un 8% en términos nominales, lo que podría ser preocupante si no se acomodan a este futuro proyectado a partir de ahora.
Por ejemplo, una diferencia de dos puntos porcentuales en los rendimientos anuales promedio durante un período prolongado significa para una persona hoy de 30 años que tendría que trabajar siete años más o casi duplicar sus ahorros para vivir así en el retiro.
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