27 de julio 2010 - 00:00

Los Kirchner, con el electo Santos para “desuribizar”

Casi en trasnoche, y tras animar el acto por Evita para hacer equilibrio entre sus aliados, Néstor Kirchner encontró al presidente electo Juan Manuel Santos en la Embajada de Colombia en Buenos Aires. De esta forma, y de cara a la cita de cancilleres en Quito el jueves, crece el protagonismo de Santos, quien asumirá el 7 de agosto, en detrimento del saliente a su pesar Álvaro Uribe.

El análisis que predomina entre observadores es que aunque Chávez utilizó el conflicto para agitar las aguas, sobreactuar y poner a la región bajo zozobra (ver nota principal), también Uribe ha jugado en clave interna el conflicto, en una estrategia de marcar la cancha y diferenciarse de su sucesor. Nadie sabe si el plan fue acordado con Santos, de manera de allanarle el camino para negociar con Caracas, o es el anticipo de una relación turbulenta que promete animar la política interna colombiana.

El jefe partidario y secretario general de la Unasur arribó pasadas las 22 a la representación de Colombia en Buenos Aires. Un par de horas antes, Cristina de Kirchner había recibido a Santos en su despacho.

De la reunión en la Casa Rosada participaron también el canciller Héctor Timerman, su par designada por Santos, María Ángela Holguín, y el embajador colombiano Álvaro García Giménez. La figura de Holguín es clave para entender la denuncia altisonante de Uribe. Bien vista por Caracas y con tono conciliador, su designación aceleró los tiempos de Uribe para activar la denuncia por la presencia de narcoguerrilleros en territorio venezolano, desatando la previsible reacción del inflamable Chávez.

La Cancillería informó que durante el encuentro con Cristina de Kirchner se repasaron «la agenda bilateral y temas regionales» y que ambos se comprometieron a «trabajar para fortalecer la unión latinoamericana».

Poco más de una hora duró la cita de la Presidente con Santos, quien llegó poco antes de Chile. En Santiago, Sebastián Piñera le juró amor eterno. Es claro. Por el estilo del chileno, la intención de Santos de mostrarse más moderado que su antecesor puede sonarle más confortable a un Piñera que opta por no dar batallas a todo o nada.

Con la hipótesis de un conflicto armado algo más atenuada, Kirchner tiene previsto viajar a Caracas y a Bogotá a fin de la semana próxima.

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