14 de junio 2017 - 00:00

Los líderes mundiales evitan Brasil y prefieren venir a la Argentina

La sucesión de escándalos y la crisis política sin fin reducen el peso diplomático del vecino. México, Chile y Colombia son otros destinos frecuentes.

Aislado. Al asumir el poder hace trece meses, Michel Temer insinuó un fuerte activismo internacional. Pero su escasa legitimidad lo mantiene al margen de los grandes asuntos mundiales.
Aislado. Al asumir el poder hace trece meses, Michel Temer insinuó un fuerte activismo internacional. Pero su escasa legitimidad lo mantiene al margen de los grandes asuntos mundiales.
Brasilia - Con su imagen internacional desgastada, Michel Temer solo puede exhibir una módica agenda de encuentros: los líderes mundiales que viajan a Latinoamérica evitan hacer escala en Brasilia y prefieren ir a la Argentina, a México o a Chile.

Temer se reunió ayer con el canciller, Aloisyo Nunes Ferreira, para analizar la agenda internacional de un Gobierno que parece haber perdido peso global. Y esto no es consecuencia de la displicencia diplomática de Temer: por el contrario, el mandatario demostró desde su primer día en el poder que una de sus prioridades era "demostrarle al mundo que Brasil cambió".

Esa frase fue dicha por Temer desde el 31 de agosto, cuando asumió definitivamente el cargo que desempeñaba desde mayo. A poco de jurar, se embarcó hacia China, donde se desarrollaba la cumbre del G20.

Diarios locales escribieron entonces que iba en busca de reunirse o estrechar la mano del entonces presidente estadounidense Barack Obama. Pero esa expectativa no se cumplió y Obama no lo recibió aunque sí conversó o saludó a otros líderes de países emergentes.

Hasta ayer, cuando se cumplió un año, un mes y un día de su llegada al Gobierno, primero en forma provisoria luego como mandatario efectivo, Temer fue anfitrión de una sola visita de Estado, la realizada el 7 de febrero por Mauricio Macri.

El último fin de semana estuvo en Río de Janeiro y en San Pablo el premier portugués, Antonio Costa, pero debido a razones de agenda de Temer, que permaneció en Brasilia por la crisis política, no se produjo el encuentro que se había anunciado. El gobernante portugués almorzó ayer en Buenos Aires con Macri.

Varios dignatarios eligieron Buenos Aires y no Brasilia para sus recientes giras latinoamericanas. Así ocurrió la semana pasada, cuando la canciller alemana Angela Merkel realizó una gira por la región durante la cual visitó Argentina y de allí voló a México, sin hacer escala en Brasilia, que en esos días estuvo sacudida por el juicio contra Temer por corrupción electoral.

Un mes antes de Merkel, había llegado a Buenos Aires el presidente italiano, Sergio Matarella, que fue agasajado por Macri, tras lo cual partió a Uruguay, donde se reunió con Tabaré Vázquez.

Mattarella no visitó a Temer como tampoco lo hizo el Papa, quien había prometido viajar a San Pablo este año para participar en las celebraciones de la patrona nacional, la Virgen de Aparecida. Francisco alegó cuestiones de agenda, pero obispos brasileños dejaron trascender que suspendió el viaje para exponer sus discrepancias con Brasilia.

En paralelo, el jefe del Estado Vaticano confirmó su viaje a Colombia donde expresará su respaldo al proceso de paz encabezado por el presidente Juan Manuel Santos.

Cuando en marzo del año pasado, sobre el final de la era Rousseff, Obama viajó a Buenos Aires, el corresponsal del diario o Estado de S. Paulo en Argentina escribió sobre el creciente liderazgo de Macri a nivel regional.

Agencia ANSA

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