29 de abril 2009 - 00:00

Los norteamericanos, ante una nueva calamidad

Atlanta - Los estadounidenses expresan su ansiedad por la gripe porcina comprando fármacos y artículos como barbijos quirúrgicos.

«Es una extraña situación», dijo Aaron Armelin, un técnico de telecomunicaciones en Los Angeles. «Todos están un poco recelosos de que alguien tosa. Aunque las noticias lo hacen parecer muy, muy malo, no parece que de hecho sea una preocupación tan grande», añadió.

Entrevistas con personas a lo largo de Estados Unidos indicaron pocas señales de pánico o evidencia de grandes cambios en el comportamiento debido al brote que ha enfermado a gente en varios estados.

La gran cadena de farmacias Rite Aid Corp. dijo que había experimentado un aumento en las ventas del fármaco Tamiflu de Roche en Nueva York y un aumento en las ventas de mascarillas quirúrgicas, guantes y desinfectantes para las manos en Nueva York y California. Ambos estados han confirmado casos de gripe porcina.

Pero CVS, otra gran cadena farmacéutica, dijo que no había visto una gran demanda en artículos relacionados con la gripe.

Algunas personas dijeron que luchan por equilibrar su preocupación por el virus con lo que perciben como una exageración de los medios.

«La gente está bastante escéptica sobre todo el asunto. Están simplemente cansados de los medios que exageran las cosas», dijo Ron Ladner, dueño de un restorán en el pequeño pueblo de Pass Christian, en la costa del Golfo de México en Misisipi.

«La mayoría de las personas tiene otros problemas. En un ambiente normal podrían estar alarmados, pero la mayoría de la gente está preocupada por la economía y por pagar sus cuentas», señaló Ladner.

El brote de gripe ocurre en un momento en que Estados Unidos está sumido en su peor recesión en décadas, incrementando una sensación para algunas personas de que múltiples amenazas a la estabilidad llegan al mismo tiempo.

«Está en todos los medios, gente con mascarillas en sus rostros, y es atemorizante», dijo Carole Brazsky, quien trabaja en una cafetería en Scottsdale, Arizona.

«Primero son los empleos, luego son las ejecuciones hipotecarias, ahora es esto. Es simplemente una cosa más. Te preguntas: ¿cuándo se va a acabar?», agregó.

Un evento anterior que provocó cambios en el comportamiento de los consumidores de Estados Unidos fueron los ataques del 11 de setiembre de 2001, dijo Michael Walton, un profesor de Economía de la Universidad del estado de Carolina del Norte. Eso provocó un aumento por un corto plazo en las ventas de agua embotellada y alimentos debido a temores de que la población fuese privada del acceso a bienes básicos, al igual que una caída en el número de personas que abordaban vuelos, señaló Walton.

«Si vemos que la gripe porcina escala a miles de casos y quizá muertes, y si vemos un tono de creciente advertencia por parte de funcionarios del Gobierno, entonces los consumidores reaccionarían como con el 11 de setiembre. Pero no vemos nada similar por ahora», sostuvo. Aun así, algunas personas dijeron que están tomando precauciones adicionales en ambientes sociales.

Agencia Reuters

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