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Los problemas ya comienzan a sumarse

Pero como suele ocurrir, los inversores no tuvieron la semana puesta tan hacia delante, sino más bien en el día a día o, mejor dicho, en el segundo a segundo. Sin negar entonces la influencia que tuvo el viernes el anuncio de que el número de personas sin trabajo es el más alto de los últimos 26 años y que más que probablemente continuará incrementándose en los próximos meses, una baja del 0,23% como la que tuvo el Dow al cerrar en 9.487,67 puntos sugiere que no fue ésta la principal causa del mal humor entre los inversores. De hecho, acabamos de anotarnos dos semanas consecutivas en baja (esta vez, un 1,6%; en las dos semanas, un 3,39%), algo que no se veía desde julio.
En las últimas ruedas, parece estar creciendo la sensación de que la expansión económica será mucho más modesta que lo que deslizaba la fuerte suba de los activos financieros y que a su vez ésta puede haberse sobreextendido. Con esto no decimos que esté germinando un escenario bajista, sino algo más parecido a un clásico wait and see (mira y espera). Esto puede explicar al menos en parte la ruptura que parece estar dándose de la relación entre el dólar y el precio de los activos financieros: el viernes, el dólar -reflejando una economía floja- retrocedió, la tasa subió al 3,22% (bajaron las cortas), el petróleo cedió un 1,23% (igual, ganando un 5,95% tuvo la mayor suba semanal desde fines de agosto), el oro avanzó un 0,37% (1,31% en la semana), etcétera. Cuídese.


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