27 de noviembre 2012 - 00:00

Los Pumas, un paso atrás

Nada terminó como debía terminar. El retraso del avión saliendo de Dublin hizo que el contingente de jugadores y cuerpo técnico de Los Pumas perdiera la conexión con el vuelo que los hubiera depositado ayer en la Argentina. Después de un año de mucho viaje y trajín, que terminó con una angustiante y categórica derrota frente a Irlanda, el atraso incomodó a todos.

El día extra en Londres pareciera ser un regalo para el ocasional viajante; no lo es para el seleccionado que finaliza un año que los tuvo viajando y jugando en San Juan, Córdoba, Tucumán, Mendoza, La Plata y Rosario; visitando Estados Unidos para una preparación física, y viajes a Sudáfrica, Chile (por un largo retraso en un vuelo), Nueva Zelanda, Australia, Gales, Francia e Irlanda. Treinta y un vuelos.

Este percance turístico acentúa el mal cierre de temporada de Los Pumas. No hay vueltas para describir el partido frente a Irlanda -el 46 a 24 incluyó dos tries Pumas en los últimos minutos como para decorar un resultado que no dejaba dudas de su floja actuación-.

Obviamente, la charla en el ambiente de rugby se centró en la búsqueda instantánea de razones o explicaciones, algo que es imposible tan cerca de la debacle del partido. Lo que mas llamó la atención fue la falta de actitud hacia un partido que, tras la publicación del ranking que semanalmente produce el International Rugby Board, deja al seleccionado argentino en el noveno puesto.

Hablamos la semana pasada sobre la importancia del ranking para el sorteo de las zonas del próximo Mundial. Aventurábamos el escenario de una caída al noveno puesto como imposible. Pues se dio. Por centesimales, pero se dio y hoy Los Pumas dependen del triunfo australiano el próximo sábado para quedar entre los ocho primeros y lo que se supone a priori una mejor zona para el Mundial.

Lo que nadie esperaba y fue ingrata sorpresa fue la forma en que cayeron frente a una Irlanda muy necesitada de triunfo y con mucha más hambre. Recibir siete tries frente a un equipo europeo es algo que no pasaba en mucho tiempo.

Además, un jugador argentino zafó de una dura sanción cuando en el minuto 63 se generó una trifulca -iniciada por un golpe innecesario sobre Gonzalo Camacho del centro irlandés Keith Earls- y hubo contacto con los dedos en la zona de los ojos. Podría haber empeorado un sábado triste. La conducta argentina venía siendo muy buena en los últimos años.

Decíamos también que estos Pumas merecían terminar con un triunfo. Por su presente y por el enorme trabajo realizado por un grupo de jugadores y entrenadores muy comprometidos con la causa Puma. Se lo merecen.

Nada, ni el cierre del año, quita ese enorme esfuerzo y dedicación durante la temporada más difícil de la historia Puma. Esta derrota marcó un piso al que no hay que regresar. Hay capacidad -se vio en el Rugby Championship y contra Gales-. Pero falta. Lo sabíamos antes del partido, lo ratificamos después. Lo que hay que ejercitar ahora es la paciencia, así no se buscan culpables y responsables al voleo.

Dejá tu comentario