9 de octubre 2015 - 00:00

Los republicanos caen en caos por su pelea interna

  Washington - El legislador republicano Kevin McCarthy, que partía como favorito para suceder al actual presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., John Boehner, se retiró ayer de la contienda y sumió en el caos al partido, profundamente dividido y bajo constante presión de su ala ultraconservadora.

La retirada de McCarthy, que tomó por sorpresa a casi todos en el Capitolio, ejemplifica el desorden que reina en el partido desde hace tiempo, pese a que los conservadores controlan las dos cámaras del Congreso desde enero pasado.

McCarthy, legislador por California y "número dos" de la Cámara baja, comunicó su decisión en una reunión a puerta cerrada con otros congresistas del partido, lo que llevó a suspender la votación interna de la bancada republicana para elegir al candidato a suceder a Boehner, prevista para ayer.

"Si vamos a unirnos y ser fuertes, necesitamos una cara nueva que ayude a lograrlo", explicó McCarthy en unas breves declaraciones a los periodistas, al admitir que la bancada republicana está "profundamente dividida" y que su renuncia es por el bien del partido, algo que aplaudieron políticos de todas las tendencias.

En su reunión con otros colegas republicanos, McCarthy argumentó que no se considera el candidato adecuado para poder "unir al partido", de acuerdo con el legislador Peter King, presente en ese encuentro.

McCarthy era el favorito del aparato del Partido Republicano y también de Boehner, quien le dio oficialmente su respaldo tras anunciar a finales de septiembre su intención de renunciar y abandonar el cargo el próximo 30 de octubre.

El legislador recibió duras críticas por unas polémicas declaraciones que hizo hace unos días sobre el Comité Especial del Congreso para analizar el ataque de 2012 al consulado estadounidense en Bengasi (Libia), ya que insinuó que su objetivo es dañar la campaña de la precandidata presidencial demócrata Hillary Clinton.

Aunque luego rectificó, McCarthy reconoció que esas declaraciones pesaron en su decisión de abandonar la contienda.

Los otros dos aspirantes a suceder a Boehner son el congresista por Utah, Jason Chaffetz, y el legislador por Florida, Daniel Webster, ambos respaldados por los miembros del Tea Party, los más conservadores del Partido Republicano.

De haberse celebrado ayer la votación interna de la bancada republicana, McCarthy contaba con los apoyos necesarios para convertirse en el candidato a sustituir a Boehner.

Pero en la votación en el pleno de la Cámara baja, programada en principio para finales de mes, es necesario obtener un mínimo de 218 apoyos, algo que McCarthy no tenía asegurado tras la decisión de respaldar a Webster anunciada el miércoles por cerca de 40 legisladores ultraconservadores agrupados en el llamado Caucus de la Libertad.

Por su parte, Boehner emitió un comunicado en el que afirma que seguirá presidiendo la Cámara baja hasta que se elija a su sustituto y mostró su confianza en que eso podrá conseguirse "en las próximas semanas".

Algunos congresistas, entre ellos Carlos Curbelo (Florida), urgieron a Boehner a permanecer en el cargo hasta que culmine su mandato a finales de 2016.

Otros apostaron ayer por el legislador por Wisconsin y exprecandidato presidencial republicano, Paul Ryan, como el candidato que podría generar consenso y apoyo mayoritario, pero él mismo aclaró que no piensa entrar en la contienda, al declararse "agradecido" con todos los que lo animaban a presentarse.

Mientras, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, comentó en su rueda de prensa diaria que el mayor "desafío" para el próximo presidente de la Cámara de Representantes será el mismo que enfrenta hoy Boehner, el de "unir" a un partido dividido por una minoría de "ideología extrema".

Agencia EFE

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