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Los tres mitos que deben desterrarse
Miguel Kiguel
Si el Banco Central usa reservas que acumuló previamente y se las pasa al Tesoro para que las utilice para pagar deuda en dólares, esa transacción no tiene, como bien señaló Matías Kulfas en este medio, un efecto monetario directo. Es simplemente un traspaso de dólares desde la cuenta del Banco Central hacia el Tesoro, para lo cual no es necesario emitir ni un solo peso.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que al Banco Central no le caen los dólares del cielo, sino que se los compra al sector privado, especialmente a los exportadores, con emisión monetaria. Una vez que el Central compra los dólares, viene la segunda decisión: puede dejar los pesos en circulación o absorberlos mediante la colocación de Lebac y Nobac, lo que se denomina esterilización monetaria, deuda del Banco Central o cuasi deuda pública.
El año pasado, por ejemplo, el BCRA emitió el equivalente a unos 6.500 millones de dólares de deuda, un monto prácticamente igual al de las reservas que le transfirió al Tesoro. En la práctica, esto implica que se desendeudó el Tesoro, pero que se endeudó el Banco Central. O sea que, en realidad, no hubo desendeudamiento, si no más bien un cambio de deudor.
Dada esta realidad, no es cierto que el pago con reservas sea siempre más barato que la alternativa de endeudarse emitiendo bonos. La deuda que el Central colocó el año pasado tuvo un costo que en promedio estuvo en el orden del 12% en pesos o del 7% en dólares. Ese costo, por supuesto, puede variar en el futuro, y la historia argentina muestra que en muchos casos la deuda en pesos terminó costando mucho más que la deuda en dólares.
En el caso de que el Central optara por no esterilizar los pesos, dejando aumentar la base monetaria, el costo es que se convalida la inflación cobrándole a la gente el impuesto inflacionario; un impuesto que grava la tenencia de pesos, que es altamente regresivo (afecta a los que menos tienen y empeora la distribución del ingreso) y de dudosa legitimidad: no es aprobado por ningún Parlamento ni se coparticipa con las provincias.
El uso de reservas para pagar la deuda y el aumento de la base monetaria son decisiones independientes. El alza de los agregados monetarios del orden del 30% en 2010 poco tuvo que ver con la decisión de usar reservas para pagar la deuda, pero mucho con la vocación de convalidar las altas tasas de inflación que está sufriendo la economía.
Bienvenida sea la discusión de estos temas a través de este medio. Es una pena que en la Argentina esta decisión de pagar deuda con reservas se haya tomado por decreto, evitando el necesario debate sobre los costos y beneficios de esta medida que se tendría que haber dado en el ámbito adecuado, que es el Congreso de la Nación.


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