20 de febrero 2017 - 00:00

Los viajes del clan presidencial cuestan caro a EE.UU.

En sólo un mes al frente de la Casa Blanca, el magnate usó cerca del 10% de lo que gastó Barack Obama en ocho años.

Washington - Las escapadas de Donald Trump a Florida, los viajes de sus hijos por todo el mundo y la residencia de la primera dama en Nueva York elevan las facturas a niveles insólitos y complican la labor del Servicio Secreto en EE.UU.

Se trató del tercer fin de semana consecutivo que Trump pasa en su lujoso club privado Mar-a-Lago de Palm Beach (Florida), al que ya ha bautizado como "La Casa Blanca de invierno". A los gastos de su desplazamiento -y del de su séquito de seguridad- desde Washington, se suman los de la primera dama, Melania, quien en todos los casos viajó desde Nueva York para acompañar a su marido.

La primera dama rompió con la tradición al no mudarse inmediatamente a la Casa Blanca y quedarse en su lujoso piso de la Torre Trump en Manhattan mientras su único hijo, Barron, termina el curso escolar. Es por eso que los agentes se ven con el reto de velar por los Trump en varias residencias, estados e incluso continentes al mismo tiempo.

Los dos hijos adultos, Donald Jr. y Eric, a quienes Trump transfirió el control de su conglomerado empresarial, viajaron este fin de semana a los Emiratos Árabes Unidos para la inauguración de un campo de golf de la marca familiar, el tercer país que visitan desde enero después de Uruguay y República Dominicana. Asimismo, está previsto que el 28 de este mes asistan a la apertura de un rascacielos Trump en Vancouver (Canadá).

El traslado de Eric a la turística Punta del Este costó a los contribuyentes estadounidenses 97.830 dólares, de acuerdo con las facturas a las que tuvo acceso el diario The Washington Post. Aunque se trató de un viaje de negocios, la seguridad del joven, al ser parte de la familia del presidente, recae en el Servicio Secreto, es decir, en el erario. Las habitaciones de hotel de los agentes -para unas dos noches- costaron un total de 88.320 dólares, mientras que las del personal de la embajada estadounidense en Montevideo desplazado para apoyar el despliegue sumaron 9.510 dólares más.

El detalle de sus gastos se suma a otros números que fueron trascendiendo sobre la factura que suponen las escapadas de fin de semana de Trump a Florida. Se calcula que cada viaje del presidente al lujoso Mar-a-Lago cuesta unos u$s3,6 millones de dólares, por lo que los tres que ya efectuó superarían los 10 millones de dólares.

Estos son los cálculos que hacen el Post y Politico con base en los datos de un viaje comparable del expresidente Barack Obama (2009-2017) en 2013 de Washington a Palm Beach, durante cuatro días, con una parada intermedia en Chicago para dar un discurso. Trump fue durante años uno de los mayores críticos de los viajes de Obama, pero los analistas apuntan a que, a este ritmo, su factura superará con creces a la de su predecesor.

El grupo conservador Judicial Watch estima que los gastos de viajes de Obama sumaron un total de 97 millones en ocho años, y si se tiene en cuenta el ritmo actual, solo cuatro años de mandato de Trump podrían arrojar "cientos de millones de dólares más" en viajes, de acuerdo con estimaciones del Post.

Pero a Trump no sólo le persiguen las críticas que en su día hizo de Obama por sus viajes, sino también la promesa que hizo a la publicación The Hill en 2015: que sólo se iría de la Casa Blanca "raramente" porque "hay mucho trabajo que hacer".

Cuando se pregunta a sus portavoces por los viajes del presidente, aseguran que Trump también está trabajando allí donde esté, un mensaje que recuerda a esa cita comúnmente atribuida a la exprimera dama Nancy Reagan (1981-1989): "Los presidentes no toman vacaciones, solo cambian de escenario".

Agencia EFE

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