23 de febrero 2012 - 00:00

Luces bajo consumo y la polución financiera

Luces bajo consumo y  la polución financiera
Mientras algunos países optaron en los últimos años por una política de estímulos, otros (Cuba, Venezuela, Nicaragua, la Argentina, etc. -curiosamente todos un tanto fascistoides-) lanzaron programas compulsivos para el reemplazo de las bombitas de luz incandescentes por las fluorescentes. Por más que la propagada intente ocultarlo y más allá de la fea luz que generan, lo cierto es que las bajo consumo conllevan varios problemas: si la fuente de electricidad es limpia, polucionan más el medio ambiente; su contenido de mercurio, fósforo y electrónicos las torna peligrosamente contaminantes (no deben arrojarse a la basura y hay que tomar cuidados especiales si se rompen), generan una radiación excesiva de luz ultravioleta, por lo que no deben ser utilizadas cerca de los ojos o la piel, consumen más electricidad que las incandescentes cuando se utilizan en períodos cortos, el uso al exterior acorta su vida, se pueden incendiar, etc. Obviamente, por más que su consumo eléctrico sea bajo, están muy lejos de ser ideales y en el futuro están destinadas a ser prohibidas. ¿Por qué entonces la insistencia oficial en adoptarlas? Desde hace décadas los gobiernos han optado por desinvertir en la producción y distribución de electricidad -en especial de fuentes renovables- priorizando gastos políticamente más redituables. Llegamos así a un punto en que la única manera de evitar una crisis eléctrica en el corto plazo es reduciendo de manera drástica y masiva el consumo, al costo (ambiental) que sea. ¿Qué tiene que ver esto con el mercado? Simple, es el mismo mecanismo que se adoptó frente a la crisis financiera, donde en lugar de adoptar políticas monetarias y económicas prudentes y de largo plazo (generar más electricidad) se optó por inundar el mercado con dinero (lámparas bajo consumo) desestimando los problemas generados a largo plazo. Uno de estos costos es el crecimiento de las operaciones de alta frecuencia, que suman más del 70% del volumen diario operado (menos del 10% del volumen sería de largo plazo) explicando la visión de cortísimo plazo que parece tener el mercado. El 0,21% que cedió ayer el Dow, al cerrar en 12.938,67, puntos posiblemente no haya sido entonces más que fruto del ajuste de carteras.

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