14 de abril 2014 - 00:00

Lucha de trincheras

Lucha de trincheras
Cuerpo a cuerpo, sin ceder terreno los unos, ni los otros, oferta y demanda se pararon a las 17, de cada tarde. Y, tras rehacer sus fuerzas, se volvieron a encontrar en la rueda siguiente. Semana que sacó chispas de las órdenes, con un día de tregua el jueves -huelga de por medio- pero ni así cedieron los oponentes en su lucha. Mientras llegaban lejanos ruidos de mercados colegas -y mayores- anunciando bajas en cascada (que al Dow le costarían 3,3% en la semana), el Merval insistió en no hacerse eco de males ajenos -por el momento- cuando debía atender su propia batalla por no decaer. Se llegó a la última fecha, el viernes, con similar resultante final en el Merval: aguja apenas movida, para dar 0,45 por ciento de corrección bajista.

Y reflejo de eso mismo fue el período completo, que acusó una desmejora de apenas el 0,5 por ciento.

Paridad conseguida a fuerza de asimilación, armando sumas negociadas de buen calibre, rematando el viernes en los $ 91 millones en acciones. Total de "26" alzas, por "29" en caída de precios, es otro indicador de una paridad que neutralizó de manera mútua, las dos intenciones. Etapa que se fue inócua, desechable en superficie, dejando señales para tener que interpretar: en lo que hace a la incursión vendedora (que puso a prueba la capacidad de la demanda, para proteger las cotizaciones) queda claro que se deberá trabajar en un escenario turbulento en los mercados, comenzando por los recintos mayores y -desde allí- con incidencias sobre todos los demás.

El Merval contiene, además, una propia disyuntiva ante la altura que ha tomado el índice: en confrontación con los fundamentos de las especies. Una semana corta, pero filosa y agresiva en su contorno, como para que la Bolsa: se cuide.

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